El de Barcelona, yo de Madrid y Zaragoza como punto de encuentro
Me encantan los juegos de supervivencia y hará un par de años me metí en un foro dedicado a ello. Allí conocí a Alex, un chico de mi edad igual de friki que yo en ese sentido. Pasábamos horas hablando de juegos lanzados recientemente y nos íbamos contando nuestros avances. Poco a poco las conversaciones pasaron de los juegos a lo personal y decidimos darnos los teléfonos. Hablábamos muchísimo y nos habíamos cogido un cariño tremendo sin conocernos físicamente, así que un día me propuso quedar.
El problema era que yo vivía en Madrid y Alex era de Barcelona. Por eso me dijo que le parecía buena idea quedar a mitad de camino, para que ninguno tuviera que viajar tan lejos. Vimos que Zaragoza nos quedaba más o menos a la mitad y el chico se encargó de encontrar un hotel que se ajustara a nuestro presupuesto. Lo cierto es que fue un encanto y solito buscó todo lo que necesitábamos.
Aún así, cuando quedaban un par de días para nuestro encuentro, yo tenía mis dudas. A ver, quería conocerle en persona y teníamos bastante confianza con todas las charlas diarias que habíamos llevado, pero al mismo tiempo lo pensaba en frío y no sabía como había dicho que sí a pasar un finde con una persona que realmente ni conocía. Todo eso me echaba un poco para atrás, luego pensaba en lo que el chico se lo había currado buscando todo y mis ganas aumentaban.

Llegó el día en el que nos íbamos a encontrar en Zaragoza y mi tren llegaba a la estación a las 22:30. Para entonces, Alex ya estaría allí ya que el suyo llegaba una hora antes. Habíamos quedado en vernos directamente en el hotel que había reservado, pero 10 minutos antes de que mi tren llegara a su destino, recibí un WhatsApp de Alex diciendo que me estaba esperando en la estación. La cosa empezaba realmente bien. Cuando nos vimos, una sonrisa inundó nuestras caras y nos dimos un gran abrazo, de los de verdad.
Así fue todo el finde. No podía estar más contenta de la elección que tomé. Alex fue muy detallista desde el principio con su sorpresa, y estar con él era como estar en familia. Parecía que nos conocíamos de toda la vida. No sentimos ningún momento incómodo y, seguramente os lo preguntéis, hubo tema del bueno.
Tras nuestro finde seguimos en contacto y durante meses estuvimos quedando, esta vez en nuestras respectivas ciudades. Hace cuatro meses decidimos dar un paso y me mudé a Barcelona para poder empezar una vida juntos. Sé que no llevamos nada haciendo vida de pareja, pero puedo decir que es la mejor relación que he tenido hasta el momento. Siempre recordaré Zaragoza con cariño por ser la ciudad en la que empezó nuestra historia.
Anónimo
Envía tus movidas a [email protected]