Amor & Polvos

Follodrama: El día que un imbécil se rió de los labios de mi coño

Vengo super enfadada a escribir esto, es que literalmente me acaba de pasar y estoy que echo humo por las orejas, ahora también, la culpa es mía por dejar que gilipollas profundos se metan entre mis bragas. Es que cuando crees que sí, siempre acaba siendo que no y de verdad, que incendio algún edificio después de meter a media Barcelona dentro.

Pues nada, conocí a un chico en el gimnasio, el profesor de spinning para ser más específicas. Siempre hemos tonteado antes, durante y después de las clases, yo sé que es un follador nato y que se ha pasado por la piedra a más de medio gym, pero la verdad es que eso me la suda bastante. Nunca me había planteado tener con él nada, pero hoy ha sido la cena del gimnasio y hemos ido todos los que solemos dar la clase con todos los profes que tenemos. Mi gimnasio es gigante, así que hemos ido a cenar unas 60 personas más o menos.

Pues nada, con el profe en su línea, de tonteo máximo. Me ha soltado los típicos comentarios que no me han gustado nada, pero es que lo estaba diciendo todo el mundo ‘ay, cómo ganas arreglada’. ‘qué guapa estás con el pelo suelto’, ‘sin mallas pareces otra’ y un largo etc. que para qué.

Yo tengo un cuerpo normativo, todo el mundo me dice que estoy  buena y esas cosas pero soy muy WLS. Soy abanderada del amor propio, de no criticar ningún cuerpo y de mirar más allá de un físico. De hecho por eso no acostumbro a tirarme tíos como este, porque no todos, pero muchos suelen ser gilipollas integrales de manual.

Pues bien, aunque tengo un cuerpo normativo, siempre hay cosas que acomplejan, tengo varices detrás de las rodillas, estrías en el culo y unos labios del coño muy distintos a los que se ve en el porno. Quiero a mis varices, quiero a mis estrías y amo a los labios de mi chocho. Me la suda que no sean normativos, que no sean de revista o cualquier otra cosa que se te ocurra decir de un parru.

TODOS LOS COÑOS SON BONITOS Y PUNTO 

A mí ni dios me va a acomplejar de algo que es mío y que mi santa madre ha parido. Tengo un labio muchísimo más grande que el otro, uno es como que no existe y el otro es como de Carmen de Mairena. Pero estoy orgullosa de mi santo coño y me esfuerzo me ha costado, que no sé ni la de veces que de más jovencita miré vaginoplastias, pero en parte gracias a vosotras lo he entendido, all pussies are okay.

Pues nada, estaba aquí con el profesorcito, nos estábamos liando ya en mi casa y no ha parado, cuando me ha bajado los pantalones me ha comentado que tenía estrías, me ha dicho que creía que tenía las tetas más grandes y que podía trabajar más los brazos, que solo tenía curradas las piernas. No lo he mandado ahí a la mierda porque parecía que estaba de broma y porque tenía ganas de follar, pero como que me he puesto alerta. El colmo ha sido cuando me ha bajado las bragas, ha ido a comerse mi chichi y, literalmente, se ha puesto a descojonarse. Le he preguntado si pasaba algo y, literalmente, me ha dicho ‘pero esto qué es’.

Me he levantado, me he puesto las bragas y lo he echado de mi casa. Me ha dicho que era broma, que no iba en serio, que no fuera tan exagerada y, literalmente, le he dicho: vete a la puta mierda.

El lunes voy a spinning a restregar bien mi labio amorfo contra el puto sillín de la bici, coño ya.

 

Anónimo

 

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