Hace más de un mes que internet me acosa con el anuncio de un marco de fotos giratorio super chulo. A pesar de que habíamos acordado mi marido y yo no hacernos regalos durante un tiempo, creí que sería un bonito detalle para San Valentín.
Llevamos un tiempo muy estresados por factores externos. Los trabajos, los niños, las tareas de casa, las subidas desorbitadas de precios… Siempre andamos por la vida como pollos sin cabeza, corriendo en todas direcciones y llegando a todo en el límite o directamente no llegando. Así que lo pensé bien y decidí que sería un buen regalo para hacerle y que tuviéramos un momento de reconexión viendo fotos de momentos felices juntos.

Al ser un tema personalizado, preferí pedirlo con bastante tiempo. No era una web que yo conociera mucho así que me decidí, estando lista para reclamar si veía que las semanas pasaban y no tenía noticias.
El anuncio empezó a ser mucho más frecuente en mis redes sociales y ahora en las suyas también, al estar conmigo (ya sabéis cómo son esas cosas de internet). Siempre intentaba que no se parase a mirarlo y seguir a lo nuestro.
La parte positiva de que mi marido esté poco en casa (la única parte positiva) es que puedo pedir cosas a domicilio con mi dirección con total tranquilidad. Él es repartidor, así que, a las horas a las que se entregan los paquetes, él está haciendo lo suyo. Por lo que es muy raro que esté en casa cuando llegan los paquetes de lo que sea.
Al ser una web extranjera supuse que usaría correos, así que me disponía a hacer acopio de paciencia cuando, el sábado pasado, en cuanto mi marido llegó a medio día de trabajar lo oí hablar en la puerta de casa.
Reconocí a lo lejos al repartidor de Amazon, de los pocos que reparte a horas distintas que mi marido. Me quedé tranquila porque no recordaba haber pedido nada en Amazon y seguramente fuera alguna cosa de una suscripción (el recambio de la fregona que llega cada tres meses, el champú de los niños…).

Después de un rato charlando con el compi en la puerta, pasó con un paquete a mi nombre. Tranquila, desde el fondo de la cocina me acerqué a darle un beso y le pregunté qué era lo que traía, pues yo estaba cocinando y tenía las manos sucias. Él movió ligeramente el paquete y sonó extraño, como a piezas sueltas. Entonces miró por fuera y ponía “Tus detalles cono foto”.
Os prometo que como lo había pedido con mucha antelación, en ese momento no recordaba en absoluto que tuviera que llegarme, y menos que lo trajese el repartidor que trabaja en exclusiva para Amazon… Así que le dije “Ábrelo, que no sé qué es”.
Según la caja se fue descubriendo dentro del envoltorio de plástico, fui consciente de lo que había dentro y se lo quité de las manos. Él me miró extrañado y sonriente, pues lo que yo estaba haciendo no tenía sentido ninguno desde su perspectiva.
Ya era tarde, tendría que decirle que era una sorpresa y que ambos fingiésemos durante más de un mes que él no había tenido su regalo en la mano. Así que se lo di.
Entonces él me dijo, después de abrirlo y darme las gracias muy emocionado, que el pobre repartidor había intentado advertirle pensando que sería de él para mí. Pues como os digo, él trabaja solamente para Amazon, pero resulta que algunas empresas españolas con proveedores extranjeros están usando esa vía de reparto también. El repartidor, viendo que yo estaba por detrás cocinando le dijo “Estos días estamos muy apurados porque estamos repartiendo muchos de estos, como falta poco para San Valentín…”
El pobre quería hacerle el favor de que escondiese mi regalo, lo que no pensó es que pudiera ser el suyo.
Y ahora, la verdad, no sé si quitarlo de la estantería y volver a envolverlo el 14 o hacer algo mucho menos personal para entonces. Me lo pensaré…
Luna Purple.