Desde que tengo uso de razón siempre he sido una mente inquieta. Antes de dormir me pongo a imaginar mil historias hasta que cojo el sueño y cuando voy por la calle me pongo música y me monto unas películas que ni Spielberg. Hasta hace poco eso me parecía una gran virtud: soy creativa y con una mente rica y curiosa.

El caso es que hace un mes o así estaba tranquila cotilleando stories y una chica –creo que una ilustradora, pero no recuerdo bien quién (sorry)– preguntó a sus seguidoras que cómo se masturbaban. Le contestaron de TODO: con música, con porno lésbico, con las piernas en alto, con la ducha… Y la respuesta que me fascinó  fue “con la mente en blanco”.

Me puse a darle vueltas a lo difícil que me resultaba dejar el cerebro en blanco por norma general y más aun durante la masturbación. Necesitaba pensar en cosas o ver porno porque si no era incapaz de terminar. Por mi mente pasaban fantasías con tíos, a veces algún famosillo, otras veces con mi novio, otras veces con el frutero del super y a veces con varios. Whatever. Sea como sea, no podía apagar el motor de mi cabeza y necesitaba tenerla ocupada.

Me entró el gusanillo de probar esa forma tan “rara” (para mí lo era) de masturbarse y sorpresa, no pude. Empecé a rayarme con que no me iba a correr en vez de disfrutar del placer. ¿En qué momento me volví una cagaprisas con la masturbación? Con lo bonito que es darte una alegría y notar la estimulación.

Decidí tomarme esto como un reto personal: masturbarme con la mente en blanco.

No os penséis que ha sido fácil porque he tenido momentos muy duros. Igual para vosotras masturbaros de esta forma es tan fácil como salir a pasear, pero entendedme, llevaba toda una vida con mi cerebro acostumbrado a la estimulación mental en vez de la propia estimulación del clítoris. Tenía que (des)aprender.

Ha pasado un mes y spoiler: lo he conseguido y he logrado cosas que jamás pensé que conseguiría

  • Ser multiorgásmica. No sé muy bien el porqué, pero cuando me masturbaba con porno y me corría la primera vez tenía que parar. Ahora que me masturbo con la mente en blanco tengo una fiesta en mis pantalones. Me corro y puedo seguir. Una vez llegué a correrme entre 15 y 20 veces en una hora. Perdí la cuenta.
  • Conocer mejor mi cuerpo. Como os he dicho, al empezar el reto me costaba mucho acabar (y a veces no lo conseguía), así que tenía que usar ciertos alicientes. Me estimulaba los pezones, me acariciaba el cuerpo, el cuello, etc. Sea como sea, he reconectado con mi cuerpo y me siento mejor.
  • Han mejorado mis relaciones sexuales en pareja. Antes sólo me masturbaba en una postura: la estrella de mar. Me tumbaba en la cama bocarriba y empezaba a darle al tema. Ahora estoy variando más y eso también me ha ayudado al sexo en pareja, porque mi cuerpo se ha acostumbrado a “variar” y quieras que no, correrme con mi chico ahora es más fácil.
  • Los orgasmos son más intensos. Al focalizarme en las sensaciones que produce la estimulación, noto x100 el placer y los orgasmos.

Pero, ¿cómo va eso de masturbarse en blanco?

Pues es tan sencillo como tumbarte, sentarte o colocarte en la postura que más te mole y empezar a masturbarte. Puedes usar tus dedos, la alcachofa de la ducha o un juguete sexual como en mi caso (bendito Satisfyer).

Sólo hay una regla: que te concentres única y exclusivamente en lo que sientes en el cuerpo. En vez de pensar en fantasías (que de vez en cuando está muy bien), piensa en lo que estás sintiendo en tu clítoris, en lo que sientes en tus pechos al estimularlos, en lo que notas con el roce de tu piel, etc.

Al principio puede que tardes más como ya os he comentado. También es posible que algún día no llegues, sobre todo si estás estresada y tienes mil cosas en las que pensar (la mente es puñetera y a veces te pones a pensar en ciertos temas que no deberías pensar durante la masturbación). Sin embargo, la práctica hace a las maestras y tarde o temprano se consigue.

Como os decía, la masturbación con la mente en blanco es una forma de reconectar contigo misma. Estás tú a solas, sin nada que interrumpa, y eso es maravilloso en una época en la que estamos siempre ocupadas y con cosas entre manos.

¿Qué opináis de esta práctica? ¿Sois capaces de masturbaros con la mente en blanco? ¿Disfrutáis más? Contadnos vuestras reflexiones en comentarios.