Hoy me ha dicho una compañera de curro que estoy ‘enamojada’. Yo siempre he sido muy clásica y estas palabras de la juventud de ahora pues como que no acabo yo de pillarle todo su explendor. Me pasa por ejemplo con el ontas. Que sí, que muy bonito, pero no le veo la gracia, la verdad.

Bueno pues resulta que en realidad puede que la mala pécora de mi amiga tenga razón y es que yo no sé si estoy enamojada o no del chico nuevo de la oficina, pero se me ponen los bajos haciendo psi cola cada vez que lo veo en la máquina de café. Vamos, que sin ser yo spiderman podría trepar por la pared usando las bragas de ventosa.

Si como yo el chichi os da palmas, ahí van cinco señales para saber si estás enamojada:

1. Tardas más tiempo de lo normal buscando ropa sexy que ponerte: 

Tú al llegar a tu curro

2. Por primera vez combinas tu ropa interior: se acabó eso de ir a trabajar con las bragas llenas de agujeros. Una nunca sabe si hoy va a ser tu día de suerte y va a haber polvo salvaje contra la fotocopiadora de la oficina.

enamojarse

tú eligiendo por las mañanas qué bragas quieres que te quite con los dientes

3. Te distraes fácilmente: No es fácil trabajar cuando todo lo que quieres es que entre en tu despacho y te empotre. La mente se te va muy lejos hacia lugares dónde hace mucho calor, su cama por ejemplo.

enamojarse

4. Buscas cualquier excusa para verlo: Te has vuelto toda una experta en encontrártelo «casualmente». Y recalco casualmente, porque a veces, ir por decimocuarta vez a por un sacapuntas, empieza a cantear.

5 Intentas decirle sutilmente que quieres que te taladre como una taladradora hidráulica: El arte de la seducción nunca fue lo tuyo y sutil sutil, no eres, pero intentas dejar claro que quieres que te meta en un armario y te folle hasta que lleguéis a Narnia.

enamojarse

En definitiva, enamojarse es que se te haga el chichi  aguas cada vez que ves a esa persona que te sube las temperaturas como las olas de calor africanas. Y que no puedas evitar sonreír como una tonta porque hay atracción sexual en el ambiente. Y tu mente fantasea con que te empotre contra la pared del pasillo y te muerda la boca fuerte mientras le lames uno de los dedos sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos mientras sientes como a ambos os va costando cada vez más y más respirar…

¿Lo pilláis, no?