Era mi mejor amiga pero tuve que hacer lo justo y posicionarme a favor de su pareja. Jamás me lo ha perdonado.
Amigas desde que recordamos. Infantil, primaria, instituto, carrera, todo juntas. La gente siempre nos vacilaba con que si éramos gemelas, o novias, porque éramos literalmente inseparables. Y nunca nadie había conseguido meter mal rollo entre nosotras, a través de los tiempos, y mira que en el instituto puede haber épocas de malos rollos y tal… Pues no, Alba y yo, a tope, siempre.
A los 23 años, recién acabada la carrera las dos, Alba se echó novio: Iker. Un tío increíble, nada más y nada menos que lo que ella se merecía. Yo estaba más en un plan de perrear con todo el mundo, pero ella había encontrado la estabilidad que buscaba y yo estaba super feliz por ella. Tampoco aquello nos separó, porque aunque yo saliera mucho más de marcha y ella tuviera más planes de pareja, las dos seguíamos siendo imprescindibles la una para la otra y eso era lo único que nos importaba.
Un día Alba quiso quedar super urgentemente para contarme algo, y yo lo primero que pensé es que se iba a casar, porque le noté muy emocionada. Cuando llegó me empezó a contar que estaba teniendo un rollo con otro profe de su escuela (las dos somos maestras). Yo ya sabía que ese tío le llevaba tanteando un tiempo, pero vamos, pensaba (por lo que ella misma me había dicho) que ella pasaba de él totalmente. Pues de repente me pone al día y ya se han liado un montón de veces, en la casa de él, en la casa de ella, en el coche, y en todos los lados. No le vi ni un solo signo de arrepentimiento, ni de sentir que tuviera un problema. Llevaba con Iker ya cuatro años o algo así y vivían juntos, y yo pensaba que aquello que tenían era insuperable, perfecto. Cuando me vio ponerle cara rara, enseguida se puso a la defensiva, pero yo solo intentaba hacerle ver que aquello no estaba bien.
Si ya no estaba a gusto con Iker, muy bien, estupendo, que lo dejara con él e hiciera con su vida lo que le diera la gana, pero andar engañándole de esa manera y llegar a follar con otro tío en su propia casa… Le dije que creía que en algún momento se daría cuenta de que eso no estaba bien, que lo hecho hecho está, pero que tenía que parar. Se molestó conmigo mogollón y se fue sin decir ni adiós. Yo flipando.
A los pocos días me encuentro con Iker tomando algo, y los dos llevábamos unas cervezas encima, así que nos pusimos a hablar todavía más de lo normal. De repente, el tío pasa de la conversación más tonta, se pone serio, y me dice que le nota super rara a Alba, a ver si yo sé si le pasa algo. Yo me hago la loca absolutamente al principio, pero él se pone a dar detalles, pero super feos, de cosas que está haciendo Alba. Que le contesta fatal cuando le llama para ver a qué hora viene a cenar, solo por tenerle la cena hecha, que sale hasta las mil y no sabe con quién porque ya sabe que no es conmigo, así que siempre está de resaca y no quiere hacer planes con él, que ha empezado a dejar de pagar la compra y así porque ella está mucho menos en casa y dice que gasta menos…
Yo no me lo podía creer. Mi amiga del alma, que siempre había sido un amor, haciendo esas mierdas. Pero no dudé de que fueran verdad, porque desde aquel día que quedé con ella, Alba no me había dicho nada, ni un whatsapp ni nada, y eso era bien raro también. Aún así, seguí haciéndome la loca, pero seguimos de marcha por el mismo sitio, Iker y yo, y retomábamos la conversación por momentos, hasta que me preguntó directamente a ver si yo sabía si se estaba liando con alguien. No sé si hay algo correcto que se pueda hacer en ese momento, pero yo decidí ser honesta y decirle que sí, que yo creía que sí. No le di detalles, ni siquiera le dije que sabía quién era y tal, pero le dije como que sí. Tampoco necesitó él nada más.
Al día siguiente, por supuesto, supe de Alba, por un whatsapp que me decía que no quería volver a verme en la vida. Yo le respondí que cuando quisiera hablar conmigo, que me dijera, pero a eso ni contestó. Hasta hoy. Nunca he sabido si había hecho bien o no, pero hice lo que me dijo mi conciencia, y, aunque ella no lo crea, lo hice por el bien de todos.
Anónimo
Envía tus movidas a [email protected]
