Es cierto que en la mayoría de oposiciones es complicado poder probar de trabajar de ello antes de conseguir plaza, en algunas se puede porque una puede apuntarse a la bolsa de interinos y hacer sustituciones viendo así lo que conlleva el trabajo en cuestión. Pero la verdad es que son muchas las oposiciones en las que es totalmente imposible entrar a trabajar sin sacar antes plaza. Si bien es verdad que estudiando el temario puedes ir conociendo bastante el empleo y así decidir si es un oficio en el que te ves toda la vida, no es lo mismo que trabajar de ello. La vocación es necesaria pero no suficiente para hacer que te entusiasme trabajar de aquello soñado sin haberlo probado antes.

La realidad es que solo trabajando de aquello por lo que te preparas, sabrás si realmente te gusta. También es verdad que cuando estudiamos una carrera tampoco podemos probar antes de trabajar de aquello que estamos estudiando, a pesar de que después al entrar al mundo laboral podemos cambiar de camino si vemos que no nos convence. Aunque estudiar un grado también comporta dedicarle años de nuestra vida al estudio, no es lo mismo que encerrarnos para sacar una oposición de la cual se supone que vamos a trabajar el resto de nuestra vida. Así pues, creo que debería haber una bolsa de sustitutos para todos los tipos de funcionariado en la que con los estudios y pasando unos exámenes básicos, se pueda entrar para saber si vamos a tirar años de nuestra vida estudiando algo que no nos va a gustar o si, por el contrario, estamos yendo por buen camino.

Sacarse una oposición es realmente duro. Uno debe sacrificar su tiempo libre, su ocio, el tiempo en familia y los ratos que pasa con los amigos para estudiar. A nadie le apasiona pasarse horas y horas entre libros, apuntes, subrayando, resumiendo, estudiando, haciendo cursos sobre lo mismo y apartando su vida durante años. El problema radica en que cuando hacemos esto y conseguimos la plaza, pensamos que nuestro sueño se ha cumplido, que tendremos un trabajo que nos apasiona para siempre y que obtendremos estabilidad laboral pero sin saber si esa estabilidad nos hará o no felices. Sé de muchas personas que han dedicado sus años más preciados a sacarse una oposición; hay que ser conscientes de que esta muchas veces no se saca a la primera, y después, cuando han entrado a trabajar de ello se han dado cuenta de que aquello no es lo suyo teniendo que dejarlo y buscar otro empleo.

 

Entonces, me pregunto, ¿vale la pena dedicar tantas horas a conseguir algo de lo que ni siquiera estamos seguros? No lo sé. Supongo que son las típicas dudas del opositor; siempre he escuchado que la duda radica en si vale la pena estudiar años sin saber si vas a conseguir aquello que te propones, ya que todo depende de que tengas un buen día en el momento de la prueba, o del tribunal o del factor suerte. Pero, ahora añado que además de esto, no haber trabajado nunca de aquello a lo que se supone que vamos a dedicarnos el resto de nuestra vida, es algo que hay que tener en cuenta. Podemos pasarnos años encerrados, conseguir el trabajo soñado y después, ¿qué haremos si no nos gusta? Hemos dedicado tanto tiempo y esfuerzo a conseguirlo que ya no sé si seremos capaces de dejarlo, de volver a empezar, de tirarlo todo por la borda diciéndonos que todos los trabajos tienen lo suyo y que, al menos, no tenemos que preocuparnos nunca más por agradar al jefe o porque reduzcan la plantilla y prescindan de nosotros.

Supongo que esto puede ser parecido a tener un piso de compra o uno de alquiler, hasta que no te lo compras y vives en él no sabes si lo sentirás hogar, si tendrás buenos vecinos o si no te arrepentirás y querrás vivir en otro sitio. Pero la compra de un piso da la estabilidad que el alquiler no da.

Al final, en esta vida siempre tenemos que decidirnos y ninguna de las elecciones que hagamos nos asegurará de que sean de por vida, así que, como no nos es posible en muchos casos trabajar antes de aquello que estudiamos, deberemos tirarnos a la piscina y apostar por ello sabiendo que, como todo en la vida, puede que cometamos un error por el que hayamos gastado mucho tiempo y energía.