Que sí, que el pasteleo está bien de vez en cuando, pero no hay que perder nunca la perspectiva. Y no se vive ni se pagan las deudas de sentimientos y de buen hacer. Además, la experiencia me dice que cuando una va de frente y a las buenas, tampoco es garantía de nada, porque el más pintado se pone el cuchillo en la boca y te la juega en un pis pas. Toda la vida me he movido por impulsos y no siempre me ha ido bien, así que esta vez me he propuesto tener un plan de acción antes de dar el paso. 

Todo esto para contaros que no me escondo: sé que me voy a divorciar, pero antes estoy intentando dejarlo todo lo mejor atado posible. Habrá ofendidit@s que me dirán que no se puede ser tan bruja y fría, pero si lo piensas, tan sólo es que admito sin tapujos lo que cualquier persona con dos dedos de frente haría. Porque a ver, seamos sinceros: salvo que el divorcio sea fruto de un hecho repentino grave (tipo pillar a tu marido o mujer engañándote con otro u otra), los matrimonios que se rompen lo hacen por un desgaste progresivo y paulatino. Un día no te levantas y dices “hoy me divorcio”, sino que vas viendo cosas que ya no te llenan, que no te encajan. O te das cuenta, como me ha pasado a mí, de que hemos evolucionado de maneras diferentes y que ya tu pareja no te llena como antes. A esa conclusión no llega una en un momento dado y de pronto pide el divorcio, sino que es algo que se ve venir.

Pues en ese punto me encuentro. Y él lo sabe, es consciente de que estamos en crisis, pero creo que piensa que no soy capaz de dar el paso, y lo que no sabe es que sí que lo soy. Que sigo siendo joven y mi intención es volar por mi cuenta, sin interés ninguno en hacerle daño ni mucho menos, es el padre de mis hijos y como persona lo adoro, pero tengo que mirar por mi futuro y el de mis niños.

Entre los dos no tenemos una mala economía en casa, pero es un hecho que él me dobla el sueldo y que por tanto tiene más poder adquisitivo que yo. Me interesa que se dejen pagadas ciertas deudas antes de dar el paso porque con mis números y sola, no podría hacer frente. Él acaba de proponer comprar un coche familiar nuevo y la verdad es que me viene de perillas que se quede pagado, porque ese coche sería para mí y sería el coche familiar, es decir, el que disfrutarían mis hijos. Así que sí, he apoyado su idea aún a sabiendas de lo que se viene, por el simple hecho de que es un beneficio para mis hijos y él tiene dinero de sobra para comprarse el coche que quiera después.

En casa hay también algunos arreglos que hacer y estoy intentando que se queden hechos, por lo mismo, porque una vez que yo esté sola no voy a ser capaz de pagar esa obra por mi cuenta. Todo esto dando por hecho que me quede yo con la casa, que espero que sí y que a eso acceda sin más problema.

Por otra parte, y aunque creo que no va a ser el caso, me estoy cubriendo las espaldas ante que, a las malas, intente pedirme una custodia compartida. Él se pasa la vida trabajando y la que lleva los niños adelante soy yo, así que no creo que se meta en ese berenjenal, pero, como no se sabe cómo alguien herido puede reaccionar, me estoy haciendo de conversaciones y pruebas de que él físicamente no puede ejercer una custodia compartida. Viví hace unos años el divorcio de mi hermana y cuando las cosas se pusieron feas, mi excuñado se la jugó con los niños, así que voy a procurar que a mí no me pase.

Puede que sí, que a lo mejor sea fría por preparar el escenario que más nos conviene a mis hijos y a mí. Pero también os digo que prefiero ser fría y tener una vida más o menos en orden, que ser súper transparente y comerme los mocos. Os aseguro por propia experiencia que la sinceridad en según qué situaciones está sobrevalorada.

 

Anónimo

Envía tus movidas a [email protected]