Si pudiéramos elegir no meternos en líos y enamorarnos de la persona más adecuada, entonces viviríamos en un mundo idílico. La realidad es infinitamente más cruda: tendemos a enamorarnos de quien no debemos y en las peores circunstancias, quizás porque ese plus de complicación nos aporta adrenalina. Vete a saber.
Pero desde luego os aseguro que yo no he elegido, entre los millones de hombres del mundo, tener que enamorarme de mi primo. Y menos, tratándose no de un primo lejano, ni segundo… sino de mi primo hermano.
Mi padre y su padre son hermanos, pero es cierto que tampoco hemos tenido una relación muy intensa. Nos hemos visto bastantes veces, pero tampoco creáis que se trata del típico primo que es casi un hermano, con el que te crías. Para nada, teníamos una relación más despegada y mucho más puntual que eso.
Siempre me ha parecido un pivón, la verdad. Es un tío muy guapo, muy atractivo, y como me saca 6 años, en las edades del pavo él ya era un hombre y yo una pipiola que flipaba cada vez que su primo le dirigía una palabra o le gastaba una broma.

Nuestros padres tuvieron problemas entre ellos y pasamos tres años sin vernos. Hace 10 meses, yo ya con 19 y él con 25, coincidimos en el funeral de mi abuela y desde el primer momento estuvimos juntos. Nos pusimos al día, ya ambos desde una posición de adultos, y me gustó mucho reencontrarme con él, aunque el escenario no fuera el más apropiado.
A partir de ahí, empezamos a escribirnos y a compartir música. Quedamos unas cuantas veces y salimos con los amigos del otro. Me encantaba su compañía, y aunque siempre que estaba con él tenía un pellizco en el estómago, entendía que esa historia no podía ser, porque además de estar prohibida, no tenía futuro.
Un día tras pasarnos con las cervezas me dijo que tenía un problema, porque yo le gustaba como algo más. Le dije que me pasaba lo mismo y no sé muy bien cómo, terminamos enrollándonos. Desde entonces estamos juntos.
Al principio no fue fácil porque ambos teníamos muchos miedos al respecto y además temíamos a la reacción de la familia si finalmente aquella relación se afianzaba.
Y así ha sido. Actualmente llevamos 10 meses juntos y estamos súper enamorados, tengo claro que él es el hombre con el que quiero compartir mi vida, por lo menos por el momento. Hace unas semanas decidimos dejar de posponerlo y dar la noticia en la familia y la verdad es que ha caído como un jarro de agua fría. Entre que mi padre no se entiende muy bien con su hermano y que se supone que nosotros no deberíamos mirarnos con esos ojos, nos juzgan como si fuésemos unos niñatos sinvergüenzas.
Nuestra familia es bastante clásica, de la vieja escuela, con lo que mi padre, lo último que me dijo, fue que le había dado el disgusto más grande de su vida y desde entonces no me dirige la palabra, y eso que vivo con él. Mi madre no lo aprueba tampoco, pero al menos no es tan dura conmigo.
Mi tío por su parte, la ha tenido gorda con mi novio/primo, de manera que andamos los dos muy preocupados e incluso llevamos una racha en la que siento que, aunque nos queremos con toda nuestra alma, nuestros cimientos están temblando… ¿por qué está prohibido enamorarse de un primo? ¿le hacemos daño a alguien?
Me gustaría encontrar un equilibrio con la familia en el que, si no bendicen nuestra relación, al menos que la respeten y no nos traten como apestados… ¿vosotras qué haríais en este punto?