¡Hola! ¿Os acordáis de mí? Soy Anita Dinamita, y os conté por aquí la preciosa historia de amor de mi amiga Lauri y su Tyrion.

Pues aquí os traigo un follodrama. Como os mencionaba la otra vez, Isa se lio con el ex de Marina. Les he tenido que pedir permiso para contaros esto con detalles, pero por suerte, ninguna de nosotras tiene vergüenza ni la conoce. Coged las palomitas que os tengo que poner en situación.

Veréis, teníamos un bar fetiche de esos a los que íbamos siempre, toda la squad, todos los findes. Isa siempre ha sido la maestra en cuanto a ligarse tíos, pero si algo no tiene es la capacidad de esperar a llegar a casa de quien sea para chuscarse a su maromo del mes. Por eso, se inventó la técnica del almacén y la ha perfeccionado a base de findes de locura y Jägermeister. Y nunca la habían pillado, que es lo más fuerte.

Un fin de semana especialmente loco, la Juani, la dueña del bar, acabó echando a Isa y prohibiéndole la entrada durante un año. A las demás no, pero tuvimos que buscar otro sitio para ir todas juntas. Cuando se lo contábamos a Marina, ella no paraba de lamentarse de su gripe y de no haberlo presenciado todo. Total, que teníamos follodrama para ella.

Exacto, el salseo es lo que tiene

Isa fue la encargada de resumirle su propia historia:

«Pues el caso es que vi a un tipo bastante mono. En plan… Ocho de diez en mi escala personal», empezó, y Marina asentía, interesada. Las demás ya nos conocíamos la historia, y por eso intentábamos no descojonarnos antes de tiempo.

«Me fui a por él mientras Anita y Lauri bailaban, y las otras no sé qué hacían, porque sois unas perras que desaparecéis del grupo», se quejó.

«Mira quién fue a hablar», la pinchó Feli (a la pobre criatura la llamaron Felicidad, y es la más apática de todas).

Son idénticas, os lo juro

«¡Volved al follodrama, hostias!», exclamó Marina. A palabrotas no la gana nadie.

«Vale. Pues me fui hacia él y le apliqué la táctica del ajedrez: planear mis movimientos y contar hasta diez. Te juro que en menos de un minuto ya me estaba morreando con él.»

Marina se echó a reír y le pidió que continuara.

«Después de eso me lo llevé al almacén. ¿Dónde estabais vosotras?», me preguntó.

«En el baño, que a Lauri le había sentado mal el último chupito», dije, y era verdad.

«Ah, vale. El caso es que empezamos a montárnoslo y el tío tenía más ganas que yo después de aquellos meses de abstinencia que tuve que pasar por culpa del accidente de moto. Me arrancó las bragas, que por cierto, se quedaron en el almacén, y me empezó a comer el chirri sin que yo se lo pidiera. ¡¿Te lo puedes creer?! De lo mejor que me han hecho en mi vida. Me corrí enseguida, y la fiesta no había hecho más que empezar. Aún no sé cómo me arranqué el sujetador sin quitarme antes la camisa, pero él empezó a magrearme como si estuviese haciendo pan. Tal vez sea panadero, no lo sé.»

«En eso que me empotra contra unas cajas, una, dos veces. Y a la tercera, oímos ruido de cristales rompiéndose. Tía, nos miramos con una cara de sorpresa… que no tenía puta comparación a la de la Juani, que acababa de entrar en el almacén con varias cajas de cerveza y las había estrellado contra el suelo.»

A Marina ya le había entrado flojera de tanto reír. No paraba de darse palmadas en la rodilla porque le costaba hasta respirar. Cuando por fin pudo hablar, dijo:

«¿Tienes alguna foto suya?»

Sacó el móvil, buscó la foto y nos la enseñó. Todas coincidíamos en que era un tipo bastante guapo, que su ocho sobre diez igual se quedaba incluso corto, Noelia comprobó que era alto… Pero Marina mira la foto muy seria y suelta:

«Tía, es mi ex.»

Nunca se había hecho un silencio tan largo. Vi caras palidecer, vi miradas furtivas de un lado a otro del grupo, vi a Isa convertirse en piedra, vi la parte más dramática de un follodrama. Allí no volvía a hablar nadie. Hasta que se me acabó la paciencia, no soportaba que estuviésemos tanto rato calladas.

«¿Y qué?», acabé preguntando. Marina se encogió de hombros.

«Nada, solo que tengas cuidado con su madre, es una mala bruja. Y sí que es panadero.»

Y entonces el ataque de risa lo sufrió Lauri. Isa tuvo la inmensa suerte de que el ex era de Marina y no de cualquier otra, porque a pesar de lo bitch que puede ser, supera bastante pronto una ruptura.

¿Moraleja? Aprendeos bien los ligues de vuestras amigas para no sufrir sustos como este. Si os liais con ellos o no, eso ya es cosa vuestra.

 

Anita Dinamita

 

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