No os voy a engañar. No sabía cómo titular esta historia. Más que una situación en concreto fue un cúmulo de hechos y circunstancias que lo terminaron convirtiendo en un follodrama. 

Corría el año 2015 y yo, que había roto con el que había sido mi novio durante cuatro años, necesité un año para salir del pozo que supuso esa ruptura. 

Más testimonios reales en whatsapp, pincha aquí

Todo empezó en la despedida de soltera de una amiga. Típica tarde de cañas, después cubatas y cachondeo. En mitad de la tarde se presentaron allí los amigos del novio y el novio y se unieron a la fiesta. Total, que un chico por lo visto no paraba de insistir en que nos presentasen y mi amiga finalmente nos presentó, añadiendo un “te la presento, pero no te va a hacer ni caso”. Así que ahí estaba yo hablando con este chico al que llamaremos Mario, que estaba en unas condiciones más que cuestionables. Vamos que iba pedo y eso es quedarse corto. No recuerdo que nos dijimos, probablemente tonterías. Le terminé dando mi número y me marché a casa poco después. Esa misma noche me estuvo llamando. No lo cogí y me dormí. 

 

Obviamente nos volvimos a encontrar en la boda y ahí estuvo él pico y pala, pico y pala. Y ya al final de la noche me dijo que si me iba a su casa a tomar la última. Y yo le dije que sí. ¿Por qué? El chico era bastante mono y una alegría nunca viene mal. Llegamos a su piso y lo dimos todo en el salón. Fue un polvo bastante competente, no de los mejores pero muy aceptable. 

Y a partir de ahí desarrollamos una dinámica que consistía en que llegado el finde si nos encontrábamos en algún pub, nos saludábamos discretamente y quedábamos después en la esquina de su piso. Lo hacíamos como si no hubiera un mañana y luego cada uno a su casa y tan felices. Nadie lo sabía y como cuando nos veíamos simplemente decíamos hola y punto, nunca se enteraron ni mis amigas ni sus amigos. Él también cogió la costumbre de escribirme por Facebook algunos sábados si daba la casualidad de que no nos habíamos cruzado con un escueto “Hola. ¿Quedamos?”. Y normalmente yo le solía decir que sí, si no tenía ningún otro plan. 

Todo bien hasta aquí ¿verdad? Pues poco a poco me empezó a mosquear. Una noche se me acercó y me llamó utilizando otro nombre de chica. No le di importancia porque nos puede pasar a cualquiera. Otra noche después de haber estado en su piso salimos a la calle y me dijo: “bueno y tú… ¿estudias o trabajas?” Que sí, que no teníamos una relación, pero entre que parecía que ni se acordaba de cómo me llamaba y no tenía ni idea sobre mí pues me sentí un poco molesta. Pero igualmente yo seguí quedando con él porque, aunque yo sí sabía en qué trabajaba él y detalles básicos de su vida, tampoco es que supiera mucho más ni me hubiera esforzado por saberlo. 

Me empezaron a saltar las alarmas definitivamente una noche durante la feria del pueblo. Yo estaba con mis amigas dándolo todo bailando pachangeo y él apareció por allí. Se acercó (como siempre) y se puso “pegajoso”. Se le notaba que había bebido. Me dijo que en una hora quedábamos donde siempre. Miré el reloj y eran las 4 de la mañana así que 45 minutos después hice bomba de humo y a las 5 estaba esperando dentro de mi coche en su esquina. Estuve revisando Facebook, etc. para hacer tiempo. Pasaron 15 minutos y no aparecía. Decidí esperar más. Media hora y nada. Le escribí y no contestaba. A las 6 me harté porque yo entiendo que se pueda llegar un ratito tarde, pero estuve una maldita hora esperando como una idiota en el coche. Cuando me iba a ir me percaté de que un poco más adelante había otra chica en el coche. No sé por qué pensé qué haría allí si prácticamente estaba amaneciendo. 

Me marché a casa y a las 6:30 él empezó a llamarme. No le cogí la llamada, me puse el pijama y me metí en la cama porque ya era de día. Me escribió y le ignoré. Lo siento, pero esperar más de una hora en el coche como un pasmarote pues no entra dentro de mis preferencias. Y pensaréis que quizás le pasó algo y por eso tardó. Pues no, pregunté a mis amigas al día siguiente y me dijeron que le estuvieron viendo todo el rato desde que yo me fui tonteando con unas y con otras. 

Por no extenderme mucho más os diré que me terminé enterando de que estaba acostándose con al menos cuatro chicas, incluyéndome a mí, al mismo tiempo. Es decir, a la primera que se cruzase esa noche le entraba y quedaba con ella. Y si no veía a ninguna, nos enviaba los mismos mensajes a todas (copiar y pegar, los llegué a ver) y a ver cuál de nosotras contestaba primero. Me cuadró que me llamase por otro nombre (que fue precisamente el de una de las otras chicas) o que no supiera qué era de mi vida. Tengo dudas de si nos diferenciaba a unas de las otras. 

Está claro que no era el amor de mi vida ni yo pretendía que lo fuera, pero ser utilizada de esa forma me jodió bastante. Sobra decir que no volví a hablar con él y le bloqueé semanas después porque todos los sábados en torno a las 4 o las 5 de la mañana, cuando le picaba básicamente, me bombardeaba con mensajes para quedar. Y por si os lo preguntáis, la chica que estaba esperando en el coche aquella noche igual que yo también le estaba esperando. Había quedado con las dos a la vez. Aún sigo alucinando. 

 

Amanda C. 

 

Envía tus follodramas a [email protected]