Mis amigas siempre dicen que mi vida sexual daría para escribir un libro porque está llena de historias locas y polvos fallidos; por ahora me he animado a contar esta historia, a la que he decidido titular «Alopecio».
Alopecio es el protagonista de la historia, aunque obviamente no se llamaba así. El mote se lo puso una amiga porque estaba rapado al cero (un poco cruel, lo sé, pero era pegadizo y se nos quedó para siempre).
Conocí a Alopecio una noche de jueves de fiesta con mis amigas. Una de ellas se iba pero antes nos advirtió de que nos comportáramos, que estaba allí su jefe. Se fue, pero ni puñetero caso le hicimos a su aviso y pa’ allá que nos fuimos a hablar con el jefe y su amigo.
Alopecio es el protagonista de la historia, aunque obviamente no se llamaba así. El mote se lo puso una amiga porque estaba rapado al cero (un poco cruel, lo sé, pero era pegadizo y se nos quedó para siempre).
Conocí a Alopecio una noche de jueves de fiesta con mis amigas. Una de ellas se iba pero antes nos advirtió de que nos comportáramos, que estaba allí su jefe. Se fue, pero ni puñetero caso le hicimos a su aviso y pa’ allá que nos fuimos a hablar con el jefe y su amigo.

Estuvimos toda la noche con ellos, bailando y bebiendo copas. Desde el principio noté como su amigo, Alopecio, estaba interesado en mí pero la verdad es que yo no tenía nada de interés. Al acabar la noche nos fuimos al muelle a ver amanecer y Alopecio seguía intentándolo y comenzó a comerme la oreja. Y caí. Porque, señoras, yo puedo ser muy digna pero con que me coman la oreja no puedo. NO PUEDO. A lo que iba, que nos enrollamos. Entre beso y beso íbamos hablando y me contaba cosas de su hermano pequeño.
– ¿Tienes un hermano pequeño? ¿Cuántos años tiene? – pregunté yo.
– 32 *¿TREINTA Y DOS? MADRE MÍA, ¿PERO CUÁNTOS AÑOS TIENE?* Valga por delante que yo en aquel momento tenía 21 años.
– Anda, ¿y tú cuántos años tienes? – pregunté mientras por dentro sólo tenía un único pensamiento: por favor, que sea más joven que mi padre.
Bueno, tenía 36 años. Primera crisis superada: mi padre le sacaba unos años aun así que no era del todo raro.
– ¿Tienes un hermano pequeño? ¿Cuántos años tiene? – pregunté yo.
– 32 *¿TREINTA Y DOS? MADRE MÍA, ¿PERO CUÁNTOS AÑOS TIENE?* Valga por delante que yo en aquel momento tenía 21 años.
– Anda, ¿y tú cuántos años tienes? – pregunté mientras por dentro sólo tenía un único pensamiento: por favor, que sea más joven que mi padre.
Bueno, tenía 36 años. Primera crisis superada: mi padre le sacaba unos años aun así que no era del todo raro.

La noche acabó ahí y nos dimos los teléfonos. Los días siguientes seguimos hablando hasta que llegó el domingo y me sugirió ir a cenar a su casa.
Comenzó entonces un drama con mi amiga intentando decidir si quedar con aquel hombre, que recordemos me sacaba 15 años, o no. Al final pensé «a ver, nena, un polvo es un polvo y este tío tiene que tener años de experiencia, seguro que mejor que cualquier niñato con los que has estado, te va a dar to lo bueno…» Y ávida de sexo pa allá que fui.
Estábamos viendo una peli esperando las pizzas cuando comenzamos a enrrollarnos. Besaba de maravilla y a los dos minutos comenzó a bajar a comérmelo. SÍ SEÑOR, CON INICIATIVA Y DETERMINACIÓN, COMO DEBE SER. Pero nos interrumpió la pizza.
Antes de continuar con la historia debo contaros un pensamiento que tuve: no podía evitar pensar que se estaba comiendo la pizza justo después de comerme a mí todo lo que quiso. Aquello no podía estar sabiendo a jamón y queso tradicional.

Bueno, que terminamos la pizza y volvimos a enrollarnos y él volvió al sexo oral. OH YEAH. Se puso el condón y estábamos a punto cuando… algo va mal. Pienso que soy yo, quizás estoy nerviosa, pero no, me pide un segundo y se recoloca. Y vuelve a bajar al pilón. OLE, pos sí que le gustó.
Volvemos a intentarlo y nada. Entonces se sienta y pruebo yo encima, pero tampoco. Solicita el cambio a la cama y baja al pilón. POR CUARTA VEZ, TOMA YA. Hago amago de intentar comer algo yo pero me frena, vuelve a intentar la penetración y no puede. Vuelve a bajar a comérmelo. Oye, que muy bien la iniciativa pero que el chico tiene barba de tres días y empieza a rascar.
Se va al baño, a concentrarse o darse ánimos a sí mismo, me digo yo, porque su soldadito debe estar de bajón hoy y a mí no me deja colaborar.
Se va al baño, a concentrarse o darse ánimos a sí mismo, me digo yo, porque su soldadito debe estar de bajón hoy y a mí no me deja colaborar.

Vuelve a la cama y baja de nuevo al pilón. POR QUINTA VEZ. Me da la vuelta y lo intenta de nuevo. Tampoco. Baja al pilón. COMIENZO A SENTIR LA IRRITACIÓN DE SU BARBA EN MIS BAJOS. Lo intenta de nuevo y falla y esta vez está un buen rato ahí abajo dándole a la lengua. DEFINTIVAMENTE ME ARDEN LOS BAJOS Y ME ABURRO.
Veo una calva entre mis piernas por vez número… ni me acuerdo, me pican las ingles por culpa de su barba y me aburro. Miro el reloj y son las once y, oye, había que irse.
Mientras nos vestimos me dice que lo siente, que no le había pasado nunca. YA. Le digo que no hay problema, que es normal, que ya me ha pasado antes. Pero él está de bajón y no para de lamentarse y pedir disculpas. Y ahí me veo yo, que iba a vivir una noche de sexo desenfrenado, consolando a un hombre desnudo de 36 años.
Os podéis imaginar el camino de vuelta a mi casa: una mezcla de silencios incómodos y disculpas más incómodas aún. Esa noche decidí que no volvería a superar la treintena en mis ligues. Y lo hice. Hasta que conocí a aquel chico que me engañó y al final tenía 38, pero esa es otra historia…
Mientras nos vestimos me dice que lo siente, que no le había pasado nunca. YA. Le digo que no hay problema, que es normal, que ya me ha pasado antes. Pero él está de bajón y no para de lamentarse y pedir disculpas. Y ahí me veo yo, que iba a vivir una noche de sexo desenfrenado, consolando a un hombre desnudo de 36 años.
Os podéis imaginar el camino de vuelta a mi casa: una mezcla de silencios incómodos y disculpas más incómodas aún. Esa noche decidí que no volvería a superar la treintena en mis ligues. Y lo hice. Hasta que conocí a aquel chico que me engañó y al final tenía 38, pero esa es otra historia…