Y estas cosas me pasan por querer ir de moderna por la vida. A veces soy más tonta que una caja de cartón, así de claro te lo digo.

Mira, yo no soy ni ágil ni flexible. Tampoco soy un bloque de piedra, pero vamos, que no nací para ser una estrella del circo del sol. Y mira, por querer ir de moderna, casi me parto una pierna.

¿Por qué aún tengo miedo de no estar a la altura? ¿Por qué tenemos miedo de ser cómo somos realmente? Eso no implica quedarnos atrás, no implica no ser lo suficientemente atrevidas, salvajes o pasionales. Sólo implica respetarnos a nosotras mismas.

No te voy a engañar, a mi lo de ponerme de cuclillas encima de mi pareja sexual me fatiga. Y no lo entiendo, si el sexo se hizo para disfrutar y yo odio sudar ¿Por qué tengo que andar haciendo malabarismos? Llevas toda tu vida disfrutando del sexo de una manera y de repente te has quedado anticuada.

¿Qué hay de malo en el clásico 4 patas? ¿O follar de lado? ¿O de pies? Hay muchas posturas que molan y con las que no te cansas. No sé, ahora parece que todas tenemos que ponernos el pie detrás de la oreja, tener un culo enorme para hacer twerking mientras follamos en posturas físicamente imposibles.

Y todo esto viene a raíz de una cita que tuve hace poco (en la que decidí ir de moderna de la vida)

Conocí de fiesta a un tío muy interesante al que le saco, por lo menos, 6 años. Y si, ya sé que mis amigas siempre dicen que los que están en la veintena no merecen el desvelo. Pero sinceramente, eso qué más da, no creas que a los que están en la treintena se les da mucho mejor.
El caso, nos conocemos, miradita por aquí, miradita por allá y en un golpe de suerte ya estamos fuera del garito a empujón limpio contra la pared. Yo con mi rodilla a la altura de sus costillas y él con la mano sujetándome el muslo. Estábamos más cachondos que los leones que recorren miles de kms en la sabana africana a 1.000ºC, por echar un cohete.

Le como un poco la oreja y accede a venir a mi casa. Nos metemos en un taxi y nada, nos empezamos a enrollar en el taxi. El chico me iba contando al oído, todo tipo de guarradas: “Quiero darte la vuelta y ponerte la mano detrás del pie y luego girarte la cadera y hacer un nudo con el codo y la rodilla”

Yo estaba flipando: ¿Pero de qué coño me habla? Vale, estoy exagerando. Pero joder ¿No te vale con un clásico “quiero darte toda mi leche”? Chico, que llevo toda la noche de jarana, que no me veo yo como para hacer entrenamientos de la NASA en la cama.

El 69 para este chico era más simple que comer pipas en el parque un domingo.

Se le veía muy experimentado, la verdad. Le sacaba 6 años y el tío había hecho muchas más cosas en la cama que yo. Y eso, intenté ir de moderna y de gimnasta sexual. ¿Por qué? porque a veces pues te duele un poco al orgullo y por no quedar mal te subes al carro del fanfarroneo. El machirulo este había hecho tríos y orgías de todo tipo y la postura más simple en la que quería ponerme tenía nombre de flor.

Pero bueno ¡Que no se diga! ¡No le iba a dar a este chiquito el placer de poder sorprenderme! ¡Que yo ya soy toda una veterana!

Llegamos a mi casa, nos quitamos toda la ropa y le siento en mi sofá. Me coloco de espaldas a él pero con mi cadera sobre la suya, apoyo mis manos en sus rodillas y empezó el rodeo ¡Yiha! ¡Va a flipar con esta postura, no le han hecho algo tan atrevido en su vida!

¡POLLAS EN VINAGRE! Al de 2 minutos ya me estaba quitando de encima para llevarme a la cama.

Se tumba boca arriba y me dice “Ven, súbete y déjame verte ese culazo mientras me follas”
Vale, quiere que me ponga arriba y quiere verme el culo. Piensa, piensa, piensa rápido. ¡Vale! ¡Lo tengo!

Me coloco a 4 patas encima de él y a contra sentido, bien ¿No? ¡Pues no! El señorito aún lo quería más complicado.

“No no, sigue dada la vuelta pero ponte de cuclillas, apoya las manos en mi pecho y baja el culo” Me dice confiado. Bueno, me pongo en postura, ok.

¿Pero qué coño? Esto en el porno parece súper fácil pero es más complicado que la hostia. Al tercer empujón ya estaba sudando viva. Como si hubiera bajado a la mina, tenía una cara de esfuerzo que ni en una doble clase de spinning.

Yo estaba haciendo todo lo que podía pero es que, a ver, entre tú y yo, esa postura la carga el diablo.

Yo te digo, si tengo que follar así por obligación, paso, paso MIL de follar.

Estaba ya a punto de abandonar misión cuando el pipiolo me dice entre risas “No estás acostumbrada a follar así ¿no?”

¿Cómo? ¡Te vas a cagar chaval! ¡Te vas a cagar! Empecé a follar más rápido y más fuerte. ¡Puede que esté entrada en los 30 pero aún puedo ir de moderna por la life!

Mis golpes de cadera y de culo eran pura fuerza bruta. Estaba botando con una postura muy cuestionable sobre mi propia cama.

En un momento, él intentó moverme la mano de su pecho.

Entonces yo caí con toda la fuerza cinética que una mujer de 1.80m y 90kg botando puede tener: MUCHA . Caí sobre el borde articulado de mi enclenque cama.

Si, te lo estás imaginando bien. Caí con todo mi peso, las dos patas laterales de la cama quebraron y la cama se cerró por la mitad sobre sí misma.

Cuando me vi en el suelo y con semejante percal no sabía si echarme a reír o llorar. Tanto bote y tanto sudor para acabar así ¡Anda no me jodas!
Me levanté y entonces sentí muchísimo dolor en la rodilla. Un dolor punzante, muy agudo y muy intenso. No dejaba de dolerme la rodilla y el dolor era tan fuerte que le pedí que me ayudara a ir al médico.

En el viaje a urgencias no podía dejar de pensar:

«Como tenga la puta pierna rota por ir de moderna, es que me castigo sin Nutella 2 meses»

Panorama: Domingo 7 de la madrugada en una sala de urgencias, borracha y con un chico que no conozco de nada. Bueno, me examinaron y todo apuntaba a una rotura de fibras, así que me medicaron y volví a mi casa.

Estaba muy enfadada: tantos años de crecimiento personal, de auto respeto y de consciencia para ir de moderna y competir con un polluelo por el premio al más experimentado. ¿Qué soy? ¿Gilipollas?

Mira: quise ir de moderna y casi me parto una pierna. ¿Cómo pude dejarme llevar por algo tan insignificante? ¿Pero qué tipo de ego tengo que necesito demostrarle a un tío que no conozco de nada, todo lo que sé?

No hay nada de malo en que a mí me guste follar de una manera concreta y a cierto ritmo. Me dí cuenta de que nadie va a saber lo que yo deseo ni donde estaban los límites de mi comodidad si no lo digo. Al final, yo soy la única responsable de demandar lo que me gusta.

M.Arbinaga