Pues nada, amigas, yo que pensé que a la tercera iba la vencida y me salió capítulo de Mortadelo y Filemón.
Era la tercera cita con un tío. La segunda en la que había tema horizontal. Las anteriores bien: risas, buen rollo, química… yo ya pensaba “mira, igual aquí hay algo, aunque sea sexo decente sin dramas, un follamigo del que tirar de agenda”.

Pues estábamos en faena y en pleno calentón va y me suelta con voz de película porno de serie B:


—“Prepárate, que te voy a hacer la parandiha y vas a flipar”.

Yo ahí con cara de emoji confundido. ¿La qué? ¿Eso qué es? ¿Un baile regional de Cuenca? ¿Un combinado de ron con Aquarius? ¿Una nueva serie de Netflix?
Pues no, amigas, resulta que la parandiha era básicamente él entrando a modo martillo pilón, sin compás ni descansos, nivel demoledora en una obra de Renfe.

Y cuando estaba a punto de correrse… ¡PARÓN EN SECO!


Se recuperaba,  y otra vez: martillo pilón, sudor cayendo, ras que te vas. Mete, saca, mete, saca.
Y otra vez… ¡parada en seco! JAJAJA.

Os juro que ya no sabía si estaba follando o en una clase de Fama con Rafa Méndez. Al tercer parón ya tuve que preguntar qué narices estaba haciendo, y me dijo que se lo habían recomendado los amigos para poder darme muchos orgasmos sin correrse él rápido y poder durar más.

El final fue anticlimático total. Yo con agujetas hasta en las pestañas, él con cara de haber inventado la pólvora, y yo pensando: pues será muy exótica tu técnica, campeón, pero a mí dame menos parandiha y más orgasmo. Porque con tanto parón me dejó más bien secó el mejillón.

Anónimo

Envía tus movidas a [email protected]