Cuando estás buscando un bebé y te quedas embarazada, desde el momento en que ves el positivo en el test de embarazo ya eres madre. Ya haces planes de futuro, piensas en qué mes nacerá, cómo se va a llamar y cómo va a ser. Por eso, cuando el embarazo no se desarrolla correctamente y tienes un aborto, la sensación de tristeza y el dolor es tan intenso. No has perdido un embarazo, has perdido a tu bebé.
Desgraciadamente, muchas hemos pasado por eso. Tener un aborto espontáneo en el primer trimestre es algo muy común. Pero que sea algo frecuente no quiere decir que no tengas derecho a sufrir un duelo por tu pérdida.

El problema es que muchas veces tu entorno cercano no entiende tu dolor. Intentan animarte, pero algunas veces utilizan frases desafortunadas y comentarios que pueden resultar hirientes e insensibles. Y de verdad sé que lo hacen con toda su buena intención, pero cuando acabas de perder lo que para ti era tu proyecto de ser madre, tu felicidad, tu bebé, pues hay frases que no quieres oír…
“Eres joven, volverás a quedarte”
Da igual su sufres un aborto con 25 años o con 40, siempre habrá alguien que te suelte la dichosa frasecita. ¿Y si no vuelvo a quedarme por muy joven que sea? Posiblemente volveré a quedarme y viviré un embarazo marcado por una pérdida, que sin duda no será un embarazo fácil, pero permíteme sentir el dolor por ese pequeño puedo ser y no fue. Estoy en mi derecho.
“¡Ah bueno! Pero estabas de muy poco”
Minimizar la pérdida por la etapa temprana del embarazo es otro error común. Esta frase sugiere que el dolor es proporcional a la duración del embarazo, lo cual es incorrecto. Desde el momento en que conoces la noticia de tu embarazo, ya eres feliz, ya estás creando una vida y tienes una expectativas.

“Mejor ahora que más tarde”
Esta frase va de la mano de la anterior. Muchas personas te sueltan las dos frases juntitas, una seguida de la otra. Que si, que lo sé, mejor perder un embarazo en el primer trimestre, que apenas son unas células, que tener que sacar de dentro de ti un bebé ya formado porque su corazón dejó de latir. Pero que me digas que estaba de muy poco o que mejor ahora no me va a reconfortar.
“Seguro que venía mal y por eso no se ha desarrollado”
Pues es algo que jamás sabremos. Es lo que te suelen decir los médicos, que el cuerpo es sabio y si lo ha expulsado es porque el embrión venia mal. Intentas creértelo para mitigar el dolor. Pero siempre planeará sobre ti la duda y la culpabilidad.
“Mujer legrada, mujer embarazada”
Esta frase para mí es la peor de todas. No solo es médicamente incorrecta, sino que también puede causar un daño emocional significativo. Un legrado es un procedimiento médico que se realiza después de un aborto espontáneo para limpiar el útero y prevenir complicaciones. Sugerir que este procedimiento aumenta las probabilidades de un futuro embarazo trivializa el dolor físico y emocional asociado con la pérdida.

Entonces… ¿qué le digo a una amiga que acaba de tener un aborto?
A veces no hay que decir nada. Deja a tu amiga con su dolor y que pase su duelo. Que se tome el tiempo que necesite. No insistas en ir a verla, porque a veces no quieres ver a nadie. Simplemente hazla saber que estarás ahí cuando ella esté preparada para hablar, si en algún momento lo está.
Las palabras tienen un gran poder, especialmente en momentos de dolor y vulnerabilidad. Es crucial ser conscientes de lo que decimos y cómo puede afectar a quienes han sufrido una pérdida tan significativa como un aborto espontáneo. En lugar de recurrir a frases que minimicen el dolor, debemos esforzarnos por ofrecer apoyo sincero y empático, permitiendo que la persona afectada sienta que su dolor es reconocido y validado.