Fui madre primeriza con 36 y mi segundo hijo nació cuando yo tenía 39. Una edad más que normal para ser madre en los tiempos que corren. Pues no os hacéis una idea de las chorradas que he tenido que escuchar por haber tenido a mis hijos demasiado mayor, según el criterio de algunas personas.
Canal de mamis en whatsapp, vente
Que has tenido dos embarazos geriátricos, que si te vas a jubilar y tus hijos aún en casa, que si se te va a juntar la menopausia con la edad del pavo de tus hijos, y mi favorita, que como mis hijos tengas hijos a la misma edad que yo, no voy a conocer a mis nietos.
Pues mira, ¿sabéis que os digo? Que me la pela no conocer a mis nietos. Que yo tuve hijos porque quería ser madre, no porque mi objetivo fuera ser abuela.
He sido madre cuando he querido, cuando he podido y cuando la vida me ha colocado en el punto exacto en el que sentí que podía asumirlo. Si, tuve hijos acercándome a los 40 porque me apeteció, y porque fue cuando tuve una estabilidad emocional y económica para ello.
Y antes de ser madre, he vivido todo lo que me apetecía vivir: he salido, he entrado, he estado con quien me ha dado la gana, he experimentado de todo y por fin, cuando todo estaba hecho, fui madre. Tengo amigas que fueron madres muy jóvenes y han tenido que esperar a que sus hijos crecieran para empezar a vivir. Yo ya he vivido todo lo que me tocaba y ahora me he centrado en mis hijos.

Yo a los veintipico estaba aún estudiando una carrera y con un novio tóxico. Si llego a tener hijos en ese momento y con esa persona, no quiero ni pensar en qué habría sido de ellos. Hijos no deseados y desgraciados con padres inestables.
Pero a los treinta y pico conocí a la persona correcta, al que hoy es mi marido y con quien me pareció bonito formar una familia. Una familia feliz, con unos padres mayores, según algunos, pero con la cabeza en su sitio. Porque criar no es tarea fácil y la madurez de los progenitores es primordial.
Que yo no digo que no haya padres jóvenes maduros y cualificados para traer niños al mundo y criarlos con amor, firmeza y entrega. Pero yo con veinte lo único que quería era acabar mi carrera, viajar y salir de fiesta con mis amigas. No pensaba en formar una familia.
Mi salud, como soy madre cuarentona, se resiente
También hay quien se preocupa por tu estado de salud, que majos ellos. Que si no estás súper cansada con 41 años corriendo todo el día detrás de un bebé de dos años. Pues sí. Estoy cansada. Yo, que siempre aparenté menos edad, desde que nació mi segundo hijo, me han caído todos los años de golpe. Me han salido arrugas y las canas se adueñaron de mi cabeza.
Pero igual de duro es ser madre con 20, con 30 o con 45. Criar es agotador siempre. Es un nivel de cansancio que no se puede explicar con palabras.
Lo único que cambia es que, cuando me tiro al suelo a jugar con mis hijos, pues me costará más levantarme que a una mamá veinteañera, imagino. Pero hay cosas que no afectan, por ejemplo, dormir en la misma cama con un niño pequeño dándote patadas como si fuera un balón de fútbol. Yo me levanto hecha mierda, pero como se levantará la mamá joven si se ha pasado la noche con un piececito metido en las costillas.

Me voy a jubilar y mis hijos aún no se habrán independizado
Otra gran preocupación ajena es el futuro: “Cuando tus hijos tengan 20, tú tendrás casi 60”. Correcto. Y espero llegar a esos 60 con la misma sensación que tengo ahora: la de haber vivido mi vida como me ha dado la gana y sin seguir las indicaciones de terceros. Y si me jubilo y siguen en casa, pues así no tengo que encargarle a una vecina que me riegue las plantas cuando me vaya con mi marido a los viajes del IMSERSO.
Y si no llego a conocer a mis nietos pues me da igual. Nadie sabe si va a conocer a sus nietos. Nadie sabe cuánto tiempo va a vivir ni en qué condiciones. Hay madres jóvenes que no llegan a ver crecer a sus hijos y abuelas que superan los 90 rodeadas de cuatro generaciones. Pretender planificar la vida es absurdo.
Lo mismo mi hijo se convierte en padre con 20 años y yo abuela con 55. Mi madre nos tuvo con veintipocos y ha sido abuela con 62 años. Y si me convierto en abuela con 80 años y ya no estoy para cambiar pañales, si no para que me los cambien a mí, pues maravilloso.

Tampoco pensaba disfrutar en exceso de mis nietos porque tengo dos hijos varones, seré la abuela paterna…
Yo fui madre con casi 40. Tarde para algunos. Perfecto para mí. Y estoy siendo la mejor madre que puedo ser para mis hijos: presente, amorosa y estricta cuando hay que serlo.
Lo de los nietos… ya si eso, que lo gestione el destino.