Siempre he querido ser madre. Y cuando digo siempre, es siempre.
He tenido varias parejas hasta ahora, al inicio de la relación les preguntaba si querían ser padres. No quería perder el tiempo.
Más testimonios reales en whatsapp
Estos fueron los candidatos:
Rubén: su vida era trabajar y estar frente al ordenador. A veces pienso que si le diesen a elegir en aquel momento entre su ordenador o yo, elegiría en primer lugar al ordenador y en segundo al ordenador. Descartado como posible padre.
Xián: el día que se lo pregunté me dio largas y cambiamos de tema. Nunca más volví a saber de él.
Jack: descartado antes de preguntárselo. Aunque el sexo con él ha sido el mejor de mi vida, era un enmadrado. Solo pensar en que antepondría a su madre antes de a su hijo/a me entraban los mil males por el cuerpo.
Jose: el hippie de la cuna de oro. Padres ricos, MUY ricos, mientras él llevaba una vida hippie anti capitalista (claro, él no gastaba, gastaban sus padres). Misteriosamente fue con quien más tiempo duré. Supongo que pasar de los 30 tenía algo que ver. Después de llevar 6 años juntos, escuché por primera vez su discurso sobre lo egoístas que son las familias que traen voluntariamente hijos al mundo cuando hay tantos para adoptar, además del gasto energético y social que era esto. Esta conversación me ayudó a dejarlo, ya estaba harta de él.
Pasaron los años, seguí haciendo mi vida, gané una buena estabilidad laboral y tenía mi vivienda en propiedad. Pero me seguía faltando mi bebé. Tenía ya 37 años, no iba a conocer a alguien y preñarme en la primera cita, si comenzaba con alguien ahora lo tendría entre los 40-42 a lo mínimo. No me juzguéis, quería la vitalidad de la juventud para poder criar con energía, quería ser madre y no abuela, al fin y al cabo estaba sola en esto.
Decidí que, si lo único que me faltaba en la vida era mi tan ansiado bebé, ¿para qué iba a necesitar un hombre?. Era consciente de que era fértil, tenía mi reserva ovárica perfecta ¿por qué no?.
Pedí cita para in vitro para inseminación con donante. Hice todo el proceso. Cada vez que me veían aparecer sola me preguntaban si estaba segura y siempre volvía a repetir el mismo eslogan “quiero un bebé, no un hombre”.
Me quedé embarazada en la primera inseminación. Se el día exacto en el que mi bebé fue fecundado y tengo todo registrado para el futuro.
El destino es caprichoso, y a pesar de no querer un hombre, mi bebé es un niño. Un niño hermoso, vital, inteligente y que definitivamente, era la pieza que faltaba en el puzzle de mi vida.
anónimo
Envía tus movidas a [email protected]