Lifestyle

Horrores de tener la regla en verano

Menstruar está lleno de pequeños dramas cotidianos de los que ya hemos hablado en más de una ocasión por aquí. Pero tener la regla en verano es un auténtico coñazo (me vais a permitir reapropiarme de este término tan ranciest porque, en este caso, me parece muy gráfica la conjunción de rollazo y coño) y estas son algunas de las razones que lo demuestran:

  • A la debilidad habitual de los días de regla hay que sumarle el calor, el combo perfecto para que nuestra tensión y nuestras ganas de vivir estén por los suelos. Y olvídate de la bolsa de agua caliente para aliviar los dolores si vives en un lugar donde los termómetros suban de los 30º.

Cécile Dormeau siempre sabia y dando en el clavo.

  • Con la copa menstrual todo se lleva un poco mejor (os prometo que a mi me ha cambiado la vida), pero si sigues usando los métodos tradicionales (ya sea porque te da la real gana o porque la copa no te va bien) la humedad en la zona puede llegar a límites insospechados.
  • Arena pegada en la compresa (industrial), nada más que añadir.
  • En verano hay más planes y, por la jodida ley de Murphy, seguro que nos coincide la regla con alguna escapada de fin de semana para jodernos la marrana. Si esta escapada es para ir a un festival ya tenemos montada la party loca de cambiarte en el baño portátil de turno, DRAMA REAL.
  • El drama de la ropa blanca y el estar pendiente todo el rato de si manchamos algo o no. Que vale que es tan sencillo como no usarla en esos días, pero también da mucha rabia tener que organizarnos la ropa y la vida en general por la fucking regla.
  • Sentirnos hinchadas en ropa de baño dispara nuestra vulnerabilidad. Porque amigas, por mucho que estemos en el buen camino del body positive, hay cosas que siguen afectándonos y que debemos seguir trabajando. Sentir que tenemos un aliensito de gases, de retención de líquidos y de órganos hinchados en nuestro interior puede llegar a ser un motivo para no querer ponernos el bikini.
  • ¿Eres más de bañador? Pues te va a tocar quedarte en porretas cada vez que tengas que cambiarte (o desarrollar el súper poder de apartar el bañador sin manchar nada).
  • Aún tenemos que romper con muchos tabúes, como el miedo de que se nos pueda ver el hilo del tampón mientras estamos tumbadas en la toalla.

 

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