ESTE ES EL RESULTADO QUE TUVO MI IDEA DE MIERDA
El fin era maravilloso, pero el resultado fue una gran cagada.
Mis mejores amigos se estaban separando. Empezaron a salir en el instituto y siempre habían sido la típica pareja que generaba envidia sana porque eran el uno para el otro. Se casaron y tuvieron dos niños, mi marido y yo somos los padrinos del mayor.
Estuvieron juntos más de 20 años, y hace unos meses, ya con más de 40, decidieron separarse. A mí me daba toda la pena del mundo porque siempre había pensado que eran de esas pocas parejas tocadas por la varita para estar juntos para siempre. Yo llevaba viéndolos juntos tantos años que ya no me hacía a que aquello se estaba terminando y me daba mucha pena también por sus niños. Para nosotros eran como familia, y vivimos de cerca junto a ellos, todo ese huracán que supone un divorcio. Cuando estábamos con el uno y con la otra por separado, hablaban del otro aún con cariño, pero él había perdido la ilusión por ella y se había ilusionado con otra mujer, con la que estaba empezando algo. Mi amiga estaba destrozada, se sentía traicionada, y yo en un momento dado pensé que podía hacer algo por arreglarlo.
Le dije a mi marido que había que idear algo para juntarlos, sin niños, tranquilos, en un ambiente propicio para arreglarse, donde él recordase que ella era la mujer de la que se había enamorado tantos años atrás y que ella le perdonase a él la deslealtad. Mi marido no estaba muy por la labor y me dijo que no me metiese en esos asuntos, pero yo sabía que, si alguien tenía acceso cercano a los dos y era capaz de poner su granito de arena por arreglar aquello, esa era yo. Además, estaban en ese momento en que no eran capaces ni de hablar con el otro, por lo que quise ponérselo fácil.
Ideé una salida de los cuatro, sin saber ellos que venía el otro, con la idea de después, irnos mi marido y yo y dejarlos solos y propiciar ese acercamiento que tanto necesitaban. Yo sabía que él estaba conociendo a una chica, pero nunca imaginé que sería esa noche precisamente cuando iba a decidir presentárnosla.
Estábamos en el restaurante mi marido y yo cuando lo vimos aparecer con su nueva pareja. Me quise morir, porque mi amiga estaba a punto de llegar, y la idea no era en absoluto que se comiera el marrón de conocer a la nueva chica de su exmarido, por el que tanto estaba sufriendo. La llamé para avisarla, intenté salir del restaurante para cruzármela en la puerta, pero era tarde. Había entrado y nos había visto.
Se acercó, a mí me dijo que nunca hubiera esperado eso de mí y al exmarido le dijo que era un sinvergüenza. Salió corriendo y no pude alcanzarla con los tacones.
Desde entonces no me coge el teléfono. Le he dejado mensajes explicándole que no sabía que el otro iba a venir con la chica, pero ella, que está en un mal momento, debe creer que yo también la he traicionado.
El otro día fui a su casa y no me quiso ni abrir la puerta. Mi idea de mierda ha acabado recrudeciendo el divorcio de mis amigos y que tanto el uno como la otra estén enfadados conmigo, espero que en algún momento vuelvan las aguas a su cauce. Moraleja: No os metáis nunca en este tipo de asuntos.
Anónimo
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