En la vida de casi toda mujer existe ese perfil humano camuflado en forma de amistad que funciona como una voz interior auto-limitante y que te recuerda una y otra vez que eres rellenita, curvy, mid-size, grande o  gorda.

El problema no es tener ese recuerdo de tu propia imagen mental si no de la emoción que acompaña esa imagen, el rechazo, la exclusión o la diferencia “porque existe un prototipo de cuerpo femenino normativo aceptado” y por supuesto, tú no formas parte del club. Si tú no has tenido este prototipo de no amiga en tu vida, considérate una mujer muy afortunada, pero para las que aún están en duda, analizaremos algunos comportamientos micro-violentos relacionados con la gordofobia que pueden estar subyaciendo a tu ardor estomacal cuando la tienes cerca. 

 

Los comentarios relacionados con el cuerpo y la imagen física 

Los comentarios nunca se dirigen hacia ti, pero son comentarios hacia otras mujeres que tienen una imagen física semejante a la tuya. Dirá estos comentarios cuando en el grupo haya más presencia femenina para sentirse apoyada. “Apenas conocía a Jimena ¿habéis visto como se ha puesto?” o “La novia de fulanito es doble que él”. Ese tipo de apreciaciones que nos dejan sin palabras, porque… ¡tú podrías ser la novia de fulanito!

Los comentarios cuando tienen que ver contigo, son más dulcificados y suelen estar terminados en –ita, “rellenita, gordita, fofita, redondita”. Pero dependiendo del contexto, pueden estar bañados en un paternalismo y una hipocresía arrolladora. 

Relacionan salud con delgadez 

“Te lo digo por salud, no por estética” es uno de los comentarios más sobrevalorados. Una mujer con una talla + 42 y una analítica perfecta no interesa. Se relaciona “un cuerpo no delgado” con vagancia, descuido, falta de auto-control y zampa-bollos. No acabamos de entender que existen mujeres de tallas grandes que tienen una buena alimentación, son activas y perfectamente sanas. 

Te felicitan cuando has perdido peso 

Cuando estás pasando por una fase de estrés criminal y tu vida está patas arriba pero de repente te elogian por lo guapa que estás ahora que has perdido unos kilitos. Es más, te aconsejan que mires el lado bueno de lo malo ¡mira por lo menos has perdido unos kilitos y ahora llevas dos tallas menos! – Puede ser que tengas ojeras, que tu pelo pierda brillo o que te sientas agotada o no feliz en tu vida. ¡Has reducido talla! Esto resulta emocionalmente demoledor. 

 

 

Dan por hecho estás a dieta en momentos clave de tu vida 

Cuando decides casarte dan por hecho que vas a intentar perder “esos kilitos que te sobran” para embutirte en un “vestido de delgadas”. En las conversaciones detectarás ciertos sarcasmos como “Es que me han dicho que con mi cuerpo puedo llevar el corte de vestido que me da la gana”. No sé si piensan que una mujer curvy acabará denunciada ante las autoridades por llevar un corte sirena. Además, está muy socialmente aceptado entre las mujeres ponernos a dieta para poder casarnos, lo cual tiene un profundo análisis social que da miedo

 

 

Otro momento clave es la maternidad, “dan por hecho que te estás cuidando ahora que quieres ser mamá”. En realidad, el cuidado es exactamente el mismo, no beber alcohol, no fumar, no ingerir tóxicos, acudir a chequeos y ser feliz en tu vida. No existe ningún estudio que demuestre que una mujer que no lleve una talla + 34-38 no está en perfecta forma para ser mamá. 

Te ofrecen ropa que técnicamente es imposible que te sirva 

Es una cuestión física relacionada con el espacio. Si tu amiga lleva una talla 36 y tú llevas una talla +42 ¡no es técnicamente posible que te sirva! Depende del contexto, pero recibir prendas de tallas mucho inferiores a la tuya no tiene sentido. Los regalos de ropa pequeña XS,S  y que no es posible que te sirva conlleva un simbolismo de inadecuación “y no encajar” que es bastante aterrador. Piénsalo de otra forma, existen otros tipos de regalos como accesorios o cosméticos que “SI O SI” nos harían felices. La amiga en cuestión tiene que ser muy mala en matemáticas o previsiblemente tóxica.  

La infantilización del cuerpo femenino 

Las mujeres gordofóbicas han normalizado que la talla “normal y deseada de la mujer” es la reducida. Han asociado que el cuerpo deseado por la sociedad encaja entre una 34-38 como mucho, además no tiene vello corporal ni arrugas, ni fluidos ni nada que nos humanice. El siguiente paso a nuestra reducción sería la desaparición. 

Otro comentario bastante violento es el que relaciona los kilos con la edad “Al estar más gordita te echas más años encima”. Cuando la lectura a lo mejor debería ser otra ¿Por qué las mujeres tenemos que esforzarnos en aparentar ser menores? ¿Por qué es bueno poder llevar la talla de niña durante la adultez? 

Si alguna vez habéis estado inmersas en este tipo de dinámicas y os habéis encontrado mal por ello, cabe ser conscientes de que la gordo-fobia existe, y que en ocasiones esta forma de violencia se encuentra camuflada de falsa preocupación o cuidados. La gordofobia, afecta sobre todo a las mujeres  en forma de comentarios sutiles y casi invisibles que median en la imagen que tenemos de nosotras mismas. ¡Haz caso a tu acidez estomacal y si te afecta, pon tierra de por medio!

 

Por Lorena Álvarez  @lore_lifestories