Siempre ha habido límites en los que decimos que no sin pensarlo.

Muchas veces rechazamos a una persona con un agujerito en los deportivos, una sonrisa con dientes desemparejados, faltas ortográficas en los mensajes o por un poco de caspa en el pelo.

Como todo en esta vida, hasta las red flags evolucionan y de repente han aparecido algunas novedosas que te hacen plantearte si alguien que te ronea vale o no la pena.

1- La voz.  Mi estrategia suele ser decir que hay algo que explico mejor en audio y así incito a que me respondan con  ese sistema. También sé que juego con un poquito de ventaja y que una tiene armonía en la garganta, pero, de este modo, si no me gusta la voz, expresión y pronunciación de esa persona, bye , bye my love. Quiero pensar que en nuestro fuero interno no contemplamos compartir nuestros días con voces que no nos atraigan o que nos puedan poner de los nervios constantemente. En realidad es un mero mecanismo de defensa.

2- Conocimientos de cultura pop. Es conocido ese dicho de que ‘los polos opuestos se atraen’, pero, en la era en la que lo buscamos todo cómodo y a mano, preferimos compartir afinidades. Prefieres que le gusten los mismos grupos que a ti para compartir conciertos y esperas que sepa las referencias de tus series preferidas. Antes, si esto no pasaba, era una excusa para compartir experiencias y enriquecerse nuevamente, pero ahora, si no encuentras conexión en este apartado, puedes seguir buscando.

3- ¿A quién votas? Mi abuela decía que a una mujer jamás se le debería preguntar su edad y su inclinación política, pero yaya, lo siento, ahora lo preguntan constantemente. Tanto por un lado como por otro, quieren saber si pecas de liberal o si la tradición corre por tus venas. Quiero pensar que forma parte de la búsqueda de afinidad, pero a veces te topas con gente que parece que quiera que te afilies con ellos.

4- ¿Viajas o te quedas en casa? Aquí encontramos a las dos Españas. Por un lado están las personicas que no comprenden que haya otres que no quieran recorrer miles de países y de rincones desconocidos. Para aquellos que piensan así, es una red flag el que no hayas cruzado el charco o que nunca hayas cogido un avión. Pero, ahí no queda la cosa. También contamos con los que critican que la peña tiene complejo de Willy Fog y que tampoco hay que estar todo el día con la mochila a la espalda. La cuestión es que se ve que tienes que viajar lo justo y necesario y no fliparte con los destinos a los que vayas ir para no quedar de un flipade de la vida.

5- Teparia sí, gracias. Huímos de gente narcisista, egocéntrica y que quieran llevarnos a su terreno sin ton ni son, pero realmente lo que buscamos es una persona que no le parezca raro que ir a terapia te parezca una solución a lo que no sabes gestionar. A esto debemos sumarle que es importante el poder hablar de responsabilidad afectiva sin que parezca que estás buscando el santo grial.

6- ¿De perros o de gatos? Como buena millenial tengo una perrhija y es algo que pregunto y me preguntan constantemente. El que seas de un equipo u otro no es el problema, pero la cosa se complica cuando dices que no te gustan los animales o que nunca los has tenido. Pero, puede empeorar con discursitos de ‘solo es un perro’….Cuando ese sucede, piensas que ese individuo es solo un humano más y no pasa nada si encuentras a alguien que te comprenda un poco más.