Todas estaremos de acuerdo que el sexo es un tema que a todas y a todos nos preocupa, nos rodea por todas partes, forma parte de nuestras vidas (ya sea en soledad o en pareja) y en ocasiones puede ser maravilloso y en otras decepcionante.

Y de decepciones en el sexo las mujeres sabemos un rato, y no porque seamos peor que ellos, o seamos raritas, ni mucho menos. Pero es verdad que a nosotras nos pasan cosas distintas que a los hombres, el orgasmo muchas veces puede ser una odisea, la educación que tenemos nos lleva a pensar que ciertas conductas sexuales están bien y otras que no, o simplemente tenemos muchas dudas al respecto.

Como sexóloga por lo general oigo siempre las mismas, y el objetivo de este artículo es desmitificar y normalizar ciertas conductas o ciertas partes de la sexualidad que son maravillosas o simplemente que no te sientas rara por otro tipo de cosas.

  1. El orgasmo que no llega

La falta de orgasmo en el caso de las mujeres es la demanda número uno en consulta, y es que todas conocemos a alguna mujer (si no somos nosotras mismas) que tiene problemas o dificultades para alcanzar el clímax en sus relaciones sexuales.

Hablar del orgasmo de la mujer y las dificultades que lo rodean dan para un libro directamente pero intentare ser breve, lo primero es, el puesto que se le ha dado al orgasmo, como único y principal objetivo de los encuentros sexuales, y vamos a ver a TODAS NOS ENCANTA TENER ORGASMOS SUPER POTENTES, no existe mujer que diga que no los quiere tener, pero una cosa es eso, y otra es que mis encuentros sexuales sean solo con este fin, porque esto supone un problema y es que, como voy pensando en un objetivo no soy capaz de disfrutar del resto de la misma forma y es ahí cuando el orgasmo se vuelve mas dífila de conseguir.

También el desconocimiento del propio cuerpo y de cómo funciona es nuestro gran enemigo, saber masturbarse en soledad, saber explicarle a nuestra pareja cómo y cuándo tocar, solo depende de nosotras, si esperamos que la otra persona adivine lo que queremos o necesitamos en cada momento estamos vendidas.

  1. Dolor en la penetración

La querida y súper sobrevalorada penetración, ¿Qué por qué está sobrevalorada? Porque se ha vuelto el núcleo de todos los encuentros sexuales, en vez de ser lo que es, una parte de una amplia gama de prácticas muy placenteras ¡Te lo juro!

El mito de que “perder la virginidad duele” nos acompaña desde jóvenes, y la tensión y los nervios del momento nos hace que muchas veces esa primera penetración duela, esto se puede cronificar o acompañarnos en el resto de encuentros sexuales, pudiendo desarrollar un vaginismo (imposibilidad de penetración debido al dolor) o simplemente no disfrutar del todo de esta práctica.

Una penetración si hay buena lubricación, hay deseo, hay excitación no tiene porque doler, puede depender de factores como el tamaño del pene (que si es muy grueso puede molestar) pero en general una penetración no tiene por qué doler.

  1. Hacer algo que realmente no quiero

Muchas nos hemos visto en la tesitura de que el otro quiere que le hagas una felación, o probar una práctica sexual que a ti no te despierta ninguna curiosidad, no te apetece, te da asco, o lo que sea.

asco

Pero que al final debido a la insistencia del otro terminamos llevando a cabo, y es aquí cuando tenemos un verdadero problema. Tenemos que entender que el sexo forma parte de dos (o de las personas implicadas en ese momento) que todos tenemos que estar de acuerdo y nos tiene que APETECER, lo más importante en el sexo es el DESEO y si este no existe, llevar a cabo ciertas prácticas puede ser un error.

  1. Disfruto más del sexo oral o de la masturbación que de la penetración ¿soy rara?

No hija no, no eres rara, lo que eres es muy sabia, y te digo por qué, como comentaba anteriormente la penetración es una práctica más, y en el caso de la mujer un buen sexo oral o una buena masturbación son practicas mucho mas localizadas, que estimulan el clítoris de forma directa y por tanto mucho mas placentera en la mayoría de ocasiones.

  1. No me gusta mi cuerpo y esto me corta el rollo a la hora de tener sexo

Los complejos nos acompañan a todos allá donde vayamos, el problema está cuando nos sobrepasan y dejamos que nos dominen. En el sexo los complejos afloran con mucha más facilidad principalmente porque estamos desnudos frente al otro, y le estamos entregando una parte de nuestra intimad.

Si yo estoy pensando más en mis estrías, michelines, pelos, etc. a mi cerebro no le queda espacio para pensar en el placer, en las sensaciones, y mi deseo se esfuma para no volver. Por eso es importante saber hasta dónde me dominan mis complejos y si realmente merece la pena obsesionarme con ellos más que disfrutar.

  1. No tengo deseo sexual

A las mujeres a lo largo de los años se nos ha acusado siempre de tener menos deseo que los hombres, de ser menos fogosas, de tener sexo por cumplir y mierdas varias.

Pues amigas mías NO, NO Y MIL VECES NO.  Las mujeres tenemos exactamente el mismo deseo sexual que los hombres, el problema es que en ellos el deseo se potencia y en nosotras se cohíbe, no vaya a ser que nos volvamos todas unas golfas infernales (já).

El deseo forma parte de todos nosotros, pero como todo en esta vida hay que currárselo, tener fantasías sexuales, permitirse gozar y disfrutar, masturbarse, dejarse llevar cuando se tiene un encuentro sexual, si por el contrario me reprimo y me retraigo, mi deseo no hará ni el amago de salir.

  1. No tengo orgasmo con la penetración

¿Qué me dices? Osea que me estás contando, ¿cómo que no tienes orgasmo con la penetración? Pero si en todas las pelis chachi piruli todas tienen orgasmo con la penetración y es más, los dos llegan a la vez….

really

Si hay una gran mentira que nos han soltado siempre es esta, y lo diré muy claro, solo un 30% de las mujeres llegan al orgasmo mediante la penetración y no siempre, mientras ¿qué pasa con el otro 70% de las mujeres?, ¿somos raras?  Pues si somos la gran mayoría lo mismo es que tan raritas no somos, puede ser más bien que la penetración al dejar tan lejos el clítoris, no es el mejor método para nosotras para alcanzar el orgasmo, ya que a no ser que se estimule mediante el roce, olvídate amiga mía.

Aunque esta lista podría continuar casi hasta el infinito, espero haber arrojado un poco de luz sobre algunos aspectos que más nos preocupan a las mujeres, y aunque hay muchos más, estos son los más representativos.

Aida Vallés Psicóloga especializada en Sexología y Terapia de pareja, para más información info@aidavallesconsulta.es