Soy una soltera orgullosa de serlo. Tengo 40 años y, si soy honesta, mis relaciones no suelen durar más de unos meses; nunca he llegado ni siquiera al año. Pero no lo veo como algo malo. Hace poco, viendo a Kira Miró en la serie ‘Machos Alfa’ de Netflix, descubrí un concepto que no conocía y que, curiosamente, me define bastante bien. Aunque no soy fan de las etiquetas, me encontré muy cómoda bajo la idea de la “anarquía romántica”. Esa soy yo: una persona que disfruta del amor en sus propios términos, sin reglas impuestas, y estoy absolutamente encantada con mi vida amorosa.

Soy heterosexual y, gracias a mi estado civil libre de ataduras, he tenido la oportunidad de cruzarme con cientos de hombres a lo largo de mi vida. He ligado en bares, en aplicaciones, en el transporte público, en el trabajo… prácticamente en cualquier lugar donde pueda surgir una conversación. Y, como podéis imaginar, en estos años he escuchado auténticas joyas en forma de frases de ligue. Algunas eran tan ridículas que merecen ser compartidas con vosotras.

“¿Te dolió cuando te caíste del cielo? Porque pareces un ángel”

Lo sé, es una frase típica, la reina de los clichés, pero es tan absurda que tenía que incluirla en este listado. Por desgracia, la he escuchado más de una vez, porque parece que algunos todavía no se han dado cuenta de que esta línea no funciona (¿o sí?). La primera vez me dejó tan desconcertada que simplemente reí por inercia, pero con el tiempo fui afinando mi respuesta.

Ahora, cada vez que alguien se atreve a lanzarme esta joya del ligoteo, no dudo en contestar con una sonrisa: «No, pero me dolió el oído al escuchar esa frase”. Y la cara que ponen… esa sí que vale la pena.

«Si fueras un triángulo, serías isósceles… porque tienes dos lados iguales de perfectos»

Esta maravilla de frase la escuché una vez en la cafetería de la universidad. Un empollón pasó por mi lado, y estoy casi segura de que debía ser el primo perdido de Sheldon Cooper. Me soltó esta frikada digna del guion de ‘The Big Bang Theory’, y mi amiga y yo nos quedamos entre la risa y la incredulidad.

Decidí seguirle el rollo, porque, sinceramente, ¿cómo desperdiciar una oportunidad como esa? Le respondí con un tono de broma: «Gracias por la clase de geometría, profe. ¿Das particulares?». Su reacción fue un poema: se puso rojo como un tomate y no volvió a mirarme jamás. Pero, oye, al menos me llevé una anécdota para la posteridad.

“¿Eres Wi-Fi? Porque siento una conexión”

Siguiendo con el hilo de los frikis, esta frase me la soltó un chaval con el que solía coincidir en el autobús. Siempre estaba pegado al móvil y con auriculares, así que jamás pensé que un día reuniría el valor para hablarme. Pero vaya si lo hizo, y lo que salió de su boca fue esta perla sobre Internet.

Mi cara debió ser un poema. No estaba preparada para semejante ataque a mi paciencia, así que respondí en seco: «Tu conexión es más bien 2G: lenta y con muchas interferencias”.  No dijo nada más y, curiosamente, dejó de coincidir conmigo en el autobús.

«No estoy borracho, pero tú me haces sentir mareado»

Uff, esta frase no me hizo ninguna gracia. Me gusta salir de fiesta, pero no me gusta beber, y mucho menos me gustan los tíos que van pasados de copas.

Este payaso sin gracia, además, intentó acercarse demasiado, tocándome algo más que la moral. Así que le respondí con toda la contundencia que se merecía: «Pues si estás mareado, será mejor que busques un sitio donde apoyarte… lejos de mí”. Acto seguido me di la vuelta y seguí disfrutando de la noche, porque una mala frase no iba a arruinarme la fiesta.

 

Tengo más frases, y estoy segura de que vosotras también. ¿Os animáis a compartir vuestras experiencias? Me quedé con ganas de contaros sobre el músico que me dedicó una línea increíblemente cursi: “Eres la primera canción de mi lista de reproducción”. O el otro que se creyó poeta al decir: “No tengo rival para ganar tu corazón”… y terminó perdiendo hasta el premio de consolación.

Vamos, amigas, hermanas, desahoguémonos juntas. ¿Qué gilipolleces os han soltado a vosotras? Seguro que entre todas podemos montar un auténtico ranking de frases de ligue para reírnos (o llorar) un rato. ¡Os leo!