Hola soy H,
Os escribo para contaros mi historia, lo necesito. La verdad es que siempre fui una niña regordeta y feliz a la que se le iluminaban los ojos cada vez que comía chocolate (con 30 años eso aún sigue pasando).
Pasé mi adolescencia pesando entre 109 y 115 kg de peso. Era la burla de mi instituto y aún así no me rendí, seguí yendo a clases, viviendo mi vida y es que en mi mundo era feliz. Después de sacarme dos carreras, con 25 años llegué a pesar 170kg y me daba igual que me mirasen, yo vivía en mi planeta particular.
Una de esas tardes en la que me aburría entré a bichear en una web de contactos y conocí a un chico, llamémosle J. Empezamos a hablar, me caía bien, era simpático, amable y desde que empezamos a hablar fui sincera con él, le dije que estaba muy pasada de peso y él al principio me dijo que no pasaba nada, que no le importaba. Pero al cabo de un tiempo empezó a soltar perlas en nuestras conversaciones: ‘no podría follar contigo, me aplastarías’ o ‘las gordas como tú oléis mal’.
A pesar del daño que me hacían esas burradas, yo no podía evitar seguir enganchada a él y esperaba con ansia que se conectase para poder hablar.
Una tarde algo se rompió en mi cabeza que dejé de comer, vomitaba, me autolesionaba y empecé a adelgazar rápidamente y mal. En poco tiempo perdí 70 kg. A J no le había comentado que estaba perdiendo peso, pero una tarde se lo dije y su contestación fue ‘no podemos chatear más, me voy a vivir al extranjero’. Simplemente huyó, desapareció por un año.
Me sentía sola, triste, tenía un síndrome de abstinencia enorme. J se esfumó y yo me consumía en un bucle de bulimia y autodestrucción. Iba pasando el tiempo y por fin saqué fuerzas y valor, busqué ayuda, hice terapia, fui estabilizándome poco a poco, gané 20 kg de peso pero era feliz porque por fin había logrado superar la bulimia o tonta de mi eso creía yo.
Después de no saber nada de él durante un año, J reapareció escribiéndome el día de mi cumple diciéndome que él no quería vivir más, que se quería quitar la vida. Intenté convencerle para que buscase ayuda, desesperada porque no cometiese una locura. Esa conversación me generó tal ansiedad que volví a recaer. No podía para de provocarme el vómito, y él reaparecía de vez en cuando, solo para decirme una y otra vez que su vida era una mierda y que quería desaparecer. Una amiga consiguió convencerme para que yo dejase de responder a sus mensajes, y así lo hice.
Tiempo después, en mi curro nuevo, una compañera charlando me enseñó una foto de su pareja. Imaginad mi cara cuando vi que el que aparecía en la imagen era J. Llevaba saliendo con ella 6 años y ni era un suicida ni estaba deprimido ni nada de lo que me había atormentado los últimos meses.
OS diré que en ese momento sentí una mezcla de rabia e impotencia, pero a la vez alivio y felicidad. Él me engañó, se rió de mi, pero yo por fin podía cerrar ese capítulo de mi vida y borrarlo para siempre.
Después de todo aquello conseguí estabilizar mi vida, recuperé todo el peso perdido y hace dos años que peso 170 kg. Sé que no es saludable, pero por primera vez en mi vida soy feliz. Conocí al que ahora es mi marido, mi alma gemela. Llevamos juntos años, me quiere con locura por como soy, con mis neuras y con todos mis kg de amor de más.s
¡Me siento feliz y sigo viviendo en mi planeta particular solo que ahora no estoy sola!
PD. Quiero agradeceros que, gracias a vuestra web, he conseguido aumentar mi autoestima, quererme más y a sentirme menos sola GRACIAS.