Hoy os vengo a contar la historia de una seguidora que me pidió que compartiese esto cuanto antes, pues os puede pasar a cualquiera. El caso es que, desde que me contó su historia, he visto ya al menos dos vídeos de chicas contando historias similares y ella misma me ha insistido en la necesidad de intentar que le llegue al mayor número de personas posibles para que no les pase nada similar. Fue curioso cuando, hablando con una amiga de que iba a escribir este artículo, me contó que a ella le había pasado lo mismo pero que no lo había contado por vergüenza. Se siente estúpida por haber sido estafada de esa manera. Yo le dije que ninguna estamos libre de caer en algo así y que creo que es mejor contarlo para que estemos más atentas.
Tania es una chica soltera que vive sola desde hace un tiempo. Se independizó siendo joven y vive ahora a sus 28 años de su sueldo con las dificultades habituales de cualquier persona de su edad.

Ella está al tanto de todos los intentos de estafa telefónica. Sigue a rajatabla todos los consejos: no pulsar enlaces enviados por SMS de desconocidos, aunque digan ser tu banco; no mandar datos personales ni bancarios, no contestar el teléfono diciendo “si” y evitar pronunciar esa palabra durante las conversaciones con números de dudoso origen…
Su teléfono identifica las llamadas Spam y así decide no responderlas para evitar problemas. Ella creció con los últimos avances tecnológicos y las medidas de seguridad, así que nada le es ajeno. Pero está claro que un mal día lo tiene cualquiera y que ninguna debe escupir para arriba, pues ante un despiste no nos libramos de que nos ocurra una desgracia.
Tania quería vender un traje de marca a través de la App de Vinted. Había pagado mucho dinero por él hacía poco más de un año, pero ya no le sentaba bien y no le gustaba tanto con su nuevo estilo, así que decidió ponerlo a la venta. Una chica le contactó poco tiempo después de colgar el producto. Estaba muy interesada, le contó que tenía un evento y que ese traje era perfecto para ella, pero le pidió si le podía mostrar unos detalles concretos del traje que quería ver más de cerca.

Para no perder calidad de la imagen le recomendó que grabase un vídeo. Le mandó su número y le pidió que se lo enviase al WhatsApp. Al recibir el vídeo, la posible compradora continuó la conversación por este medio y no por la App de ventas. ¡¡¡MAL!!! Es algo insignificante, algo que parece normal, por costumbre y comodidad… Pero las apps de ventas tienen espacios privados para las conversaciones por algo y es precisamente para intentar evitar este tipo de cosas.
La chica le pidió los datos para hacerle el pago inmediatamente. Le comentó que a su hijo le había encantado el vídeo del traje y que estaba deseando ver a su mamá con él puesto. Le mandó un mensaje y le dijo “Estoy intentando hacerte el pago y me da error. Me pone que tienes que autorizarlo”. Entonces a ella le saltó una notificación de la app del banco para autorizar una transacción del importe que ella le había dicho y ella la aceptó. Pero el dinero no le llegaba. La chica, al otro lado, le decía que había fallado, que lo volvería a intentar.
Tania aceptó varias transacciones por el importe del traje sin darse cuenta de que lo que estaba aceptando eran cobros y no pagos. Así hasta que la cuenta se le bloqueó. Entonces entró a consultar qué pasaba y vio que su última nómina, que acababa de entrar, había desaparecido completa con pequeños pagos sin autorización y 6 pagos de 150 euros autorizados por ella.

“¡Oye! Acabo de entrar en la app del banco…” dijo en un audio. Pero ese mensaje no llegó, dejó de ver la foto de perfil de aquella muchacha de aspecto dulce que posaba con su hijo. La había bloqueado. Entró en Vinted y el perfil de aquella chica había desaparecido.
Llamó al banco, bloqueó las tarjetas y todo lo que le recomendaron hacer y se presentó al día siguiente a primera hora en la sucursal de siempre.
Ella había autorizado voluntariamente los pagos, no había nada que hacer. Si te hackean la cuenta puedes reclamar al seguro, pero si tu aceptas un pago, no hay nada que puedas reclamar. Únicamente decir que has pagado un producto que no te ha llegado, pero al ser entre particulares sin la app de respaldo, poca esperanza de que llegue a conseguir nada. Se reclamarán los pequeños pagos que hizo en medio, aunque no le aseguran que vaya a funcionar.
Ahora sigue cabreada, con la denuncia puesta, la reclamación en el banco y se lamenta por ser la típica que avisa a todo el mundo de las estafas y haber caído en una como si no tuviera ni idea, desoyendo sus propios consejos por la naturalidad y la cercanía de la conversación con aquella mujer que a saber quien era en realidad.
Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.
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