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La chica de Atocha o el viral feminista de la semana

En estos tiempos de feminismo, de empoderamiento, donde las mujeres ya nos hemos cansado de que abusen y acosen (entre otras), donde estamos empezando a reaccionar, a no dejarnos pisotear, a pedir un cambio, un cambio que ya es más que necesario, para una sociedad que ya huele a rancio, donde siguen pasando cosas como las que os voy a contar.

Tal vez os suene esta historia que estos días se ha hecho viral por todas las redes sociales o tal vez no… tanto si es así como no, te la explico para ponerte un poco en contexto.

 

Esta es la primera parte de esta historia, un suceso que a muchas mujeres nos suena, situaciones en las que un hombre o varios decidió abusar de nuestro cuerpo, de acosarnos como les diera la gana, unas veces de forma verbal y otras de forma física, ¿Cuántos sucesos de estos podríamos contar cada una de nosotras? Yo hace tiempo que perdí la cuenta…

En este caso, un SER, porque es lo que es, decide restregarle el pene a una mujer, porque le viene en gana, porque se cree con todo el derecho del mundo a hacer eso y más. El problema aparece cuando la mujer le planta cara, cosa a la que muchos no están acostumbrados.

Aquí como le pilla de sorpresa el susodicho le suelta un “Niña, no te lo creas tanto”, analicemos esto, este SER, tiene tan interiorizado que está tan bien lo que hace, que le reprocha que no se venga arriba, ¡Como si que te restregaran la polla fuera algún tipo de halago!, porque para él, es poco menos que un cumplido hacia tu persona.

Cuando ella le sigue plantando cara (con dos ovarios), y el SER se siente acorralado, ya que el acosador está muy acostumbrado a que agachemos la cabeza y nos callemos, su papel siempre ha sido el de estar por encima y esto le pilla de nuevas totalmente, por lo tanto empieza el ataque al puro estilo niñatil: “- Eres una vieja, eso te gustaría a ti”, y manda callar a la chica.

Claro amigo mío, como te quedas sin argumentos recurres al “eres una vieja” como si eso fuera algo malo, o serlo signifique que nadie en el mundo te puede desear, en fin, le falto decir rebota rebota y en tu culo explota, siguiendo la línea de sus argumentos claro.

Como la  mujer sigue plantándole cara y el niñato sigue en su línea de insultos, puta, zorra, vieja, al puro estilo machirulo. Esto es muy característico en este tipo de acoso, en el momento que se siente acorralado y le viene tan de sopetón, para él su único recurso es atacar más y más fuerte, cuando no se tienen argumentos ni razón es lo único que puedes hacer.

Pero lo mágico viene después, recordamos que esto está sucediendo en medio de una cafetería  en Atocha…

“…Una mujer de más o menos mi edad y una chica de la edad de los chicos, a las que no conozco de nada, se levantan a la vez cada una de sus mesas, se ponen a mi lado y la más joven les dice: – Venid si sois tan valientes, que voy a ser yo quien os saque los ojos! La mujer de mi edad me pregunta si estoy bien y me coge del brazo. Los niñatos se van con su helado con la cabeza abajo
Entonces, las miro y me pongo a llorar. Me insisten en que si estoy bien y les digo que sí, que lloro de emoción. Nos abrazamos. Cada una vuelve a su sitio y yo prosigo mi camino por Atocha”

Aquí, es justo donde se ha producido la SORORIDAD, donde mujeres que se han visto en estas situaciones una y mil veces dicen basta y le plantan cara al acosador, que la unión hace la fuerza está más que demostrado, y que en este caso las mujeres alzamos nuestra voz, que no nos da la gana de seguir callándonos, que a estos SERES hay que dejarlos en evidencia y no tengamos miedo a plantarles cara.

Muchas pensaréis que plantarle cara a un desconocido puede incitar a que te partan la cara, si sientes que corres peligro SIEMPRE prioriza tu bienestar, recurre a la policía y a las autoridades, pero cuando les vas plantando cara ves que detrás de esas actitudes lo que hay es gente sin habilidades sociales, y que les descoloca tanto algo a lo que no están acostumbrado, que cuando les dices BASTA, no saben ni por donde les viene.

Dejemos esta actitud de pasividad, hay que condenar todos los abusos, si ves que están molestando a otra persona, ayúdala, y si no te quieres meter al menos llama a la policía. Para los que decís que esto no es cuestión de género, claro que puedes encontrarte a un hombre acosando a otro hombre o a una mujer acosando a un hombre, pero yo en concreto estoy hablando de este tipo de acoso, este acoso sexual que se caracteriza por hombres hacia las mujeres, porque algunos se creen con unos derechos que no existen.

Con esto no quiero decir que no haya otro tipo de acosos, indistintamente de género, todos sabemos que hay personas  que son violentas, agresivas, acosadoras, etc. Pero hoy hablo de un aspecto que ocurre en nuestra sociedad muy localizado, donde las mujeres decimos basta, y nos unimos para que esto llegue a su fin.

 

La base de todo esto está en la educación, dotar a la sociedad de habilidades sociales, que enseñemos en igualdad de género, ya que esto no tiene otra base que no sea la desigualdad, por lo que tenemos que luchar contra ella empezando en sus orígenes y no dejando que se expanda más.

Que nadie tiene más derechos que otros, por ninguna condición, género, orientación sexual, raza, condición social, y que vivimos todos en el mismo mundo, por lo que debemos empezar a aprender a respetarnos unos a otros.

“Esto es solo el principio. Vamos a acabar con el machismo. Que lo sepa el mundo y el universo entero”

Aida Vallés Psicologa especializada en Sexología y Terapia de pareja

correo: info@aidavallesconsulta.es instagram @aidavallesconsulta_

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