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Locas como pocas

Queridas todos y queridos todas, hola. Si eres mujer y estás leyendo esto he de decirte que estás loca. ¡Tranquila! No porque estés leyendo sino por lo de ser mujer (aunque si tienes tiempo de leer a día de hoy ya puedes considerarte de entrada un poco rarita, chata). Así es amigas féminas, según un estudio realizado por mí en calidad de mujer loca y contrastado por fuentes irrevelables (muy de fiar todo) debéis saber que estamos todas locas. Y no lo digo yo, lo dice la gran mayoría de población heterosexual masculina del planeta, que por el hecho de tener los cromosomas XY tienen la capacidad de estar todos cuerdos mientras nosotras, pobres desgraciadas que nos han tocado repes, XX, pues estamos chifladas. Se ve que se cortocircuitan entre ellos o algo así, vete a saber…

Pues sí, la verdad es que hay que estar muy loca, pero muy loca para cometer la atrocidad de coger un paraguas al salir de casa cuando ves que el cielo está más negro que el culo de un grillo, caminar al mismo tiempo que hablas por teléfono con una mano llevando un bolso tamaño trolley en el hombro, el paraguas abierto en la otra mano (porque al final llovió) y la bolsa de la compra en una tercera mano que no sabes de dónde ha salido pero ahí está porque el caso es que lo llevas todo a la vez. Y además vas andando como una funambulista, intentando levitar sobre los charcos para no estropear tus mejores botas de piel, que dicho sea de paso ya te las podías haber dejado en casa si pensabas que iba llover, pero es que quedan tan bonitas con el abrigo granate y la bufanda verde musgo…

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 Y es que hay que estar muy loca para percibir el abismo que hay entre un verde musgo, verde trébol, verde helecho, verde espuma de mar y verde toalla mugrosa.

Porque hay que estar muy loca para oír llorar a una pobre toalla mugrosa en el baño de un hombre que lleva 3 semanas en el toallero y grita que por favor acabes con su sufrimiento y la laves de una vez, que se le ha alisado el rizo y le escuece el alma ya de tanta roña como tiene.

Loca por pensar que los pelos de la nariz y de las axilas que todos los días secas con esa toalla deberían tener un largo máximo permitido por ley, bajo multa o pena de trabajos forzosos para la comunidad (o para tu propia cocina, que tienes la nevera que ríete tú del yacimiento de Atapuerca).

Pues hay que estar muy loca para envolver en un plástico el filete que ha sobrado en lugar de lanzarlo a la nevera directamente desde el sofá en plan frisby a ver en qué balda cae (por lo visto la de arriba da más puntos, yo una vez encontré hasta un bañador marca Barcelona’92 en la nevera de un soltero).

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Que por cierto, creer que el bañador que tienes desde tu época de universitario no aguantará una temporada más aunque sólo lo hayas usado durante los últimos 14 veranos, y siendo consciente además del efecto de esa goma en tus caderas que ya no son las de aquel universitario (ahora son de universitario y medio), eso también es de estar muy loca.

 

Y ahora van dos tópicos infalibles:

Parar a echar gasolina cuando el propio coche te está diciendo que está en reserva ¡Que es que te lo dice él! y no esperar a que se le ericen los guardabarros y te deje tirada en medio de un secarral camino de Alburquerque. Esto es loca XL (Xtra-Loca)

¿Y preguntar a un viandante nativo de Alburquerque cómo demonios se sale de Alburquerque? Uff… loca de manual.

Pero sobre todo hay que estar muy loca, queridos hombres, para atreverse a sentir fuertemente tanto lo bueno como lo malo, pasar de la risa al llanto, decir lo que sientes y sentir lo que dices sin tener miedo al significado de las palabras, dejándote llevar por ese momento ya sea haciendo el amor, mirando una estrella o fregando los platos. Y si nos parece que la estrella tiene forma de ornitorrinco, pues chico, la tendrá o no…¿pero y si sí? Es nuestra locura. Insoportable o irresistible.

Compañeras, los hombres dicen que estamos locas y no vais a conseguir cambiar su opinión porque cuanto más lo intentéis más locas resultaréis. Y es que ¿Qué podemos hacer en un planeta redondo que da vueltas? Pues marearnos, así que admitamos de una vez que estamos todos locos, pero todos. Venga va, tranquis machos que tampoco es tan grave, de hecho es bastante divertido, y si os esforzáis un poco tal vez os deis cuenta de que ciertas cosas que tanto nos criticáis también las hacéis vosotros, jajaja ¿¡Qué locura no!?

Marta Delgado

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