Bridget Jones, al final de su primera película, nos reflexionaba que, para triunfar, “haz todo lo que te diga tu madre”.
Aun a riesgo de no conseguirme un maromo como Colin Firth, lo siento, pero voy a diferir.
Y es que una intenta ser un ama de casa organizada y centrada, pero la vida se me pone por delante, y yo siempre he sido un poco mas rebelde como para seguir las normas impuestas.
Lo primero que no hago, por mucho que le pese a mi madre, es separar la ropa por colores en la lavadora. ¿En serio lo hacéis todas? ¿O es solo un mito urbano que todos dicen por presión social, pero que nadie hace en la intimidad de su casa, como ser fan del aguacate? Al principio de irme a vivir sola, allá hace como mil años, intentaba seguir las instrucciones de mi madre. Lavar lo blanco con lo blanco, lo de color con lo de color, los oscuros con los vaqueros…lo normal que siempre he oído. Pero ahí me junto con varios problemas.

¿Cuánto de blanca tiene que ser una prenda para permitirla estar en la colada de las prendas blancas? ¿Cuándo separas la ropa por colores, como los juntas? Porque si junto un pantalón rojo con una camisa verde y me destiñen, se me va a quedar la ropa marrón charco asqueroso, ¿O se supone que pongo una lavadora por cada color? ¿Y las prendas multicolor? Fondo blanco con arcoíris, por ejemplo, ¿Dónde cojones van? Por otro lado, los pobres colores blancos, me tengo que acostumbrar a que la ropa estará lista en uno o dos meses, ya que nunca tengo suficiente como para llenar una lavadora.
Al principio lo intenté, pero no duré ni dos semanas. Aquello era un sálvese quien pueda en la lavadora, y nunca conseguía tener un conjunto completo. Si tenia listos los pantalones azul marino de pinzas, la camisa blanca que me pongo con ellos estaba todavía para lavar. Si el jersey negro estaba listo, la falda de cuadros rosas estaba sola esperando en la pila de colores cálidos.
Entonces me pasé a juntarlo todo, poniendo una de esas hojas atrapa colores para que no hubiera dramas. Pero como soy un desastre de persona y el día que repartieron la capacidad de organizarse yo estaba en el bar bebiendo una coca cola, pues la mitad de los días se me olvidaban, o no las había puesto en la lista de la compra.
Y empecé a darme cuenta de que no pasaba nada. La ropa no destiñe. Es un mito. Desde entonces, nunca jamás he separado la ropa por colores. Como una hippie. Camisas blancas de algodón junto con vaqueros, junto con pantalones verdes y calcetines de colores. La única excepción que sigo son pantalones negros vaqueros nuevos, que los lavo la primera vez con toallas y sabanas solamente (por si las moscas, las toallas y sabanas me daría igual si destiñeran). En casi veinte años no he tenido un solo susto con la ropa.
Otra cosa que no hago es planchar. Me encanta que mi generación en general haya decidido que planchar está sobrevalorado. Antes pasaba horas todas las semanas planchando. Como ni me gusta ni se me da bien, me cuesta la vida hacerlo y oye, si hay que perder diez horas todas las semanas en alguna tarea prescindible, al menos déjame elegir cual es dicha tarea.
Mi ropa ya me encargo yo de que sea de la que casi no se arruga. E igualmente, si se tiende bien nada mas terminar la lavadora no queda mal. Y oye, si alguna prenda queda un poco mas arrugada de lo que debería, pues estiras un poco con ella puesta y arreglado. No se acaba el mundo.

La última sería sobre la costura. Según mi madre (y según el refranero español), “costurera sin dedal, cose poco y lo hace mal”. Creo que me define a la perfección. Para que nos vamos a engañar. No me ganare la vida como modista, pero para un par de botones, algún bajo de un pantalón, y algún roto en las rodillas o codos, me basta y me sobra sin dedal. He intentado usarlo en mas de una ocasión, pero no me acostumbro, me molesta, no se coger la aguja, y termina siendo un estorbo.
Así que si, querida madre, vivimos sin separar la ropa por colores, con la ropa sin planchar y cosiendo a lo loco. Mis hijos salen a la calle con la ropa limpia, de su talla (mayormente), bien aseados, sanos, presentables y bien alimentados…el que mi hijo lleve o no los calzoncillos planchados o que la falda de mi enana tenga alguna arruga no nos hace ser unos zarrapastrosos ni parecer unos indigentes.
¿Y los demás? ¿Hacéis caso a todo lo que os decía vuestra madre?
Andrea M.