Esta es una historia que llevo mucho evitando contaros, pero ya de perdidos, al río.

Hace unos años, por un golpe de suerte y justicia, tuve un pequeño repunte en mi situación económica. Eso significa que pasé de no tener siquiera suficiente para poder acabar un mes a tener cierta comodidad para renovar lo necesario en mi casa y que me quedase algo a modo de ahorros.

Una persona, a la que consideraba más que de la familia, se vio en una situación económica bastante complicada y me pidió ayuda. Yo sabía perfectamente que no se jugaría mi amistad por un tema de dinero así que, aunque la cifra era elevada y me dejaría sin viaje de luna de miel, le prestaría ese dinero para que pudiera salir adelante, pues en un par de meses le pagarían lo que le debían y podría devolvérmelo sin problema.

No es necesario que os cuente cómo siguió la historia ¿a que no?

Pues la situación era más complicada de lo que me había dicho y el dinero que supuestamente se le debía a ella, en realidad ya se lo había fundido. Mientras ella tomaba decisiones vitales a lo loco y yo sustituía el viaje de mis sueños por un par de días en Barcelona, las opciones de recuperar mi pasta se escapaban por la ventana.

Pronto nuestra relación se estrechó más y yo la ayudé todavía más. Le ayudé a amueblar la habitación de sus hijos, le di juguetes, ropa y calzado… Aunque a veces parecía que el favor me lo hacía ella a mí.

Entonces ella consiguió un gran ingreso con el que podría devolverme todo y, llorosa como siempre, me dijo que me lo devolvería, aunque sería mejor devolver las deudas que le generaban intereses para no seguir hundiendo su futuro.

Mi situación económica volvió a la original y ya no estaba tan bien, así que ella, poco a poco, empezó a devolverme algo de lo prestado. Era algo muy extraño porque, de no tener para echar gasolina a su coche, al día siguiente venía con 500 euros en billetes de 50.

Yo estaba tranquila porque nuestra amistad era mucho más importante, aunque sí me molestó cuando, echando cuentas de lo prestado y lo devuelto, me juró y perjuró que había traído 1000 euros la semana anterior cuando en realidad habían sido 500. Ella lloraba diciendo que estaba segura porque los últimos 1000 los había sacado de la hucha de sus hijos y yo, que en una cifra así no me podía equivocar (creedme que no pierdo de la nada 500 euros de vista de una semana para la otra) preferí no discutir. (Si, ya lo sé, soy idiota).

El caso es que nuestra amistad explotó de un día para otro. No, no tuvo que ver con el dinero. Fueron sus múltiples mentiras y manipulaciones el detonante, pero lo agravó saber cómo hablaba de mi familia aireando mis problemas íntimos aderezados con mentiras y exageraciones lo que hizo que pusiera distancia.

Unos meses más tarde decidí reclamar mi dinero. Hacía ya más de 2 años que no me devolvía ni un euro (tiempo en que se mudó, se compró un coche y cambió de trabajo en varias ocasiones). Pero quien es experta en el engaño lo es para todo.

Se declaró insolvente y envió bizums de entre 20 y 50 euros durante 3 meses para expresar intención de pagar y… De esto hace ya casi 2 años más. Ni un euro ni una explicación (ni a mí ni a mi abogada).

El caso es que, a pesar de deberme dinero, de haberme robado cosas en mi propia casa, de haberse aprovechado de mí y de mi familia; ahora sé que sigue teniéndome en su boca cada vez que le pica el culo. Esto significa que, si se mete en un lío (cosa mucho más que habitual) lo primero que dice es que fui yo porque me debe dinero y yo quiero vengarme. Si oye rumores de que alguien habla mal de ella, seguro que soy yo, que como me debe dinero…

¡Vamos a ver! Yo no sé cómo ni cuantas veces repetirlo. Yo de esa señora solamente quiero el dinero que me debe y NADA MÁS. Si le va bien, si le va mal, si su novio la ama, si la odia, si tiene trabajo o no tiene para comer… Me da lo mismo. (Gracias a mi psicóloga puedo decirlo con sinceridad). No me importa lo que le pase ni para bien ni para mal. Es un ser que me ha destrozado la vida de muchas maneras diferentes y he tenido que reconstruirla con mucho dolor y esfuerzo. He conseguido que me sea indiferente, pero, lo mínimo, ya que no me paga lo que me debe y que con todos sus chanchullos no me es posible reclamárselo judicialmente, sería que dejase de mencionarme para todo.

Es que no solamente me culpa de todas sus desgracias, sino que para que la gente crea lo que dice, se inventa situaciones que no han ocurrido para dejarme de mala madre, de corrupta…

Yo creo que lo mínimo sería callarse y agachar la cabeza, pero se ve que la gente que es mala, lo es siempre y en todos los aspectos. Así que nada.. Cruzad los dedos conmigo para que retome en algún momento los bizum y si no… Supongo que algo podremos hacer. Ya se me ocurrirá algo.

Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.

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