Estuve un tiempo de mi vida muy perdida. Me sentía mal, incompleta, como si tuviese algo pendiente. Casualmente llegó a mis manos información sobre desarrollo personal y otro tipo de terapias alternativas que hizo que me empezara a sumergir en ese mundo nuevo para mí. Podcasts, libros, existe mucha información en internet al alcance de todos.
Pronto empecé a oír hablar de las regresiones y de cómo éstas dan solución a algunos problemas que, desde la parte consciente, no somos capaces de entender, pues son heridas del subconsciente que a lo mejor hemos heredado de nuestros antepasados o de vidas pasadas. Soy consciente de que este tipo de terapias no están hechas para todos los públicos, pues hay mucha gente que entiende que es un rollo, que son estafas, pero la verdad es que a mí desde el principio me llamaba poderosamente la atención y pensé que podía tener sentido.
Busqué con mucho mimo dónde poder hacérmela y con qué profesional, porque como todo en la vida hay gente muy preparada y otros que se han montado un negocio alrededor de esto pero que no tienen la preparación suficiente.
Encontré a un especialista en esto que llevaba muchos años haciendo regresiones, y cuyas reseñas eran muy buenas. Cerré una cita con él y me presenté el día que tocaba.
Quedamos en una tienda esotérica que alquilaba su trastienda para diferentes menesteres. En una de las habitaciones había una camilla y una silla, y tras presentarse el facilitador, allí me hizo tumbarme.
Primero me hizo tomar conciencia de mi cuerpo a modo de relajación, y cuando ya estaba relajada totalmente empezó a guiarme a través de otro espacio / tiempo y después a preguntarme cosas. En ningún momento me dormí, soy consciente de cada minuto que estuve en aquella camilla, pero en cambio, me encontraba como en otro lugar, hablando de cosas que ni yo misma conocía, contestando a preguntas sin pensarlo, como si la información que le estuviera respondiendo al facilitador la tuviera directamente dentro de mí, pero de una parte inconsciente.
Buceando en mi historia, vi con claridad escenas de mi infancia que estaban guardadas en alguna parte de mi cerebro pero que me ayudó a entender muchas cosas de mi presente. Por ejemplo, mi madre me perdió cuando era un bebé de dos años y ella nunca me lo había contado (después me lo confirmó). Y recordé a la perfección y lloré amargamente esa sensación de soledad y de indefensión que sentí de niña al descubrir que no veía a mi madre. Recordé también cómo un vecino de mi portal, con 5 o 6 años, me tocaba el culo al subir la escalera, y cómo, aunque yo era muy pequeña, entendía que aquello no estaba bien y que no era oportuno. Llegué a sentirme en la tripa de mi madre y saber que ella estaba llorando, y sentirme triste como bebé al ser consciente de que aquel ser que me portaba en su interior estaba sufriendo. Era sufrir a través de ella, una sensación súper rara y desconocida.
El facilitador consiguió incluso llevarme a vidas pasadas. Me vi como una especie de pescador encima de un barco, fue curioso porque por unos minutos me sentí hombre, un hombre de otro tiempo. También parece ser que fui doncella o servicio en una época que yo creo reconocer como la edad media o similar.
Es un tema controvertido y soy consciente de que no todo el mundo cree en ello, pero os puedo asegurar que yo he desbloqueado recuerdos infantiles de los que no era consciente y que después he comprobado que eran ciertos, ayudándome así a afrontar algunas cosas que tenía sin resolver en mi cabeza.
Anónimo
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