Mi novio tiene una abuela que es un demonio. Sé que está mal hablar mal de las personas mayores, pero es que el hecho de tener una edad no les exime de ser unos maleducados o unos déspotas.
Y así es la abuela de mi novio, para nada una abuelita tierna y cercana, sino una señora súper retorcida y con muy mala baba. Yo la conocía de dos ratos porque esta mujer vive en Mallorca, pero hace poco fuimos a la isla para llevarle en mano la invitación a la boda.
A priori el plan debía molar, irse unos días a Mallorca con alojamiento donde quedarse, y aprovechar para ver cosas, era una idea chula. El problema era “convivir” con la abuela terrorista cuatro días, pero aunque sabía que era difícil, nunca me imaginé que la señora se iba a portar tan mal.
Para empezar, desde que llegamos no paró de decirnos la de dinero que se había gastado en nosotros, porque había comprado unas sillas y una mesa para la terraza, supuestamente para “nosotros”. Después, le sentaba mal que saliésemos a conocer Mallorca sin ella. Que conste que estuvimos muchísimo tiempo con ella, pero es verdad que intentamos compaginarlo con dar alguna vuelta y ver lo más significativo. La mujer está mal de las piernas y nos echaba en cara que habíamos ido a verla a ella pero que salíamos a ver algo de la isla a sitios donde ella no podía venir.
Hasta los cojones me tenía ya, cuando vino el momento de traca. La mujer me había dicho en un par de ocasiones que si necesitaba que me lavase ropa, a lo que yo le había respondido que se lo agradecía mucho pero que como eran cuatro días, que no había problema y que no hacía falta.
Pues bien, en una de esas escapadas fugaces porque la abuela se nos enfadaba, al volver, me encontré con mis bragas tendidas. La buena mujer, a pesar de mi negativa, se había permitido la intromisión de abrir nuestra maleta, abrir nuestra bolsa de la ropa sucia, y lavarme mis bragas sudadas y sucias. No sé si podéis entender mi indignación pero me pareció una vulneración brutal de mi intimidad, hasta tal punto que se lo dije, no pude evitarlo.
La muy z… se puso a llorar como si yo le hubiese faltado al respeto, cuando no lo hice, tan sólo le dije que me había parecido una intromisión y una falta de respeto a lo que yo le había dicho, que había traspasado una línea que no debía y que eso me hacía sentir incómoda. Ella en cambio le dijo a mi novio que yo le había dicho que era una sinvergüenza y que yo no le gustaba, que no se casase conmigo. Imaginaros el plan en esa casa. Yo reventada con la abuela de los cojones, mi novio molesto conmigo y ella ahí toda repanchingada metiendo mierda entre los dos. Menos mal que mi novio nos conoce a las dos y puso en cuarentena lo que le dijo la abuela.
Adelantamos el avión y nos volvimos, siquiera recogí mis bragas. Si tanto le gustaban, decidí dejárselas de recuerdo.
Ni que decir tiene que ha avisado de que no viene a la boda, lo cual no imagináis cuánto agradezco.
Envía tus movidas a [email protected]
