Todas, o la mayoría de nosotras, estamos aquí, peleándola. Sea en un trabajo de jornada completa, emprendiendo, cuidando los niños de otra cuando ni siquiera queremos hijos propios… pero aquí estamos, haciendo nuestro esfuerzo por ser productivas y ganarnos la vida. Yo trabajo en una oficina donde siento que se me va la vida un día a la vez.
Mi amiga, no sé si es más creativa, resolutiva, ingeniosa, o simplemente una piruja, pero se gana la vida de la forma más peculiar que he visto en mi vida. Según ella todo fue una casualidad, se le dio una vez, vio una oportunidad, la aprovechó y ya luego vio que era demasiado fácil y rentable como para dejarlo pasar.
La muy piruja es preciosa y tiene un cuerpazo (carita de niña buena, sin poros, casi como culo de bebé, grandes tetas, gran culo, y cinturita).
Según cuenta, en su trabajo de promotora conoció una vez a un tío que la volvió loca no más con un par de palabritas. Salieron por un tiempo, dice que fue el mejor sexo de su vida, y además el tío estaba forrado de dinero y le daba vida de reina. Esto duró cerca de tres meses, hasta que el tipo la dejó, aparentemente sin ningún motivo. Después de intensas investigaciones en redes sociales, descubrió que el tío era casado, y de la clase de casados que viven y mueren por su mujer. No es que esto le haya impedido ponerle los cuernos.

Mi pobre amiga, reina de reinas, se había enamorado y estaba entonces llena de rabia por el engaño. Pero tenía una forma de vengarse.
Tenía fotos y vídeos del tío casado, como dios lo trajo al mundo, y follándosela en todas la posiciones posibles. Editó las imágenes para ocultar su rostro, y se las envió a su ex junto con la captura de pantalla de las redes sociales de su esposa, ya saben dejando claro que tenía manera de contactarla. Ella cuenta que cuándo la llamó, por su voz dedujo que él acababa de cagarse encima.
Bueno, empezó como una simple venganza, pero a cambio de su silencio él le ofreció un dineral. Ni corta ni perezosa mi amiga aceptó, y de ahí en adelante le pasa cierta cantidad mensualmente para comprar su silencio. Eso fue hace ya dos años.
Pasó de lucharla como todas a tener una mensualidad bastante digna a costa de su corazón roto, pero no se conformó con eso, es como que pensó “si el cielo te da limones…”

De ahí en adelante lo convirtió en una… práctica regular. Se enreda con casados, documenta todo el proceso, y después les saca plata. A la fecha tiene, si la cuenta no me falla, 4 “colaboradores” como ella los llama.
Alega no estar haciendo nada malo, e incluso estar prestando un servicio a la comunidad, ya que según ella les está enseñando una lección a hombres infieles, y en el proceso ella se gana la vida. Así como entendieron, una Robin hood de la fidelidad o algo así.
La verdad he intentado aconsejarla, decirle que pare antes de que se cruce en el camino de alguien tan vengativo como ella, pero no escucha razones. Supongo que una vez que alguien conoce el dinero fácil, es difícil salir del “negocio”.
Danellys Almarza