Hola, amigas, vengo a contaros lo que me ha pasado hace unos días y el enfado que tengo.

Veréis, mi pareja y yo llevamos juntos más de 6 años, él se lleva muy bien con su ex (es su mejor amiga) y yo me llevo muy bien con mi ex (es mi mejor amigo).

A la gente, sobre todo nuestras familias, le encanta criticarnos por ello, pero ambos lo hemos manejado siempre a las mil maravillas. Yo me llevo muy bien con ella y mi chico apenas conoce a mi ex (pero esta historia mejor os la cuento otro día). Todos los años hacemos un viaje, cada uno con su ex/mejor amigo y nunca nos ha supuesto un problema, de hecho solemos hacerlo a la vez y así aprovechamos.

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Hasta aquí todo bien, sin embargo, acabamos de tener un bebé, tiene un mes y estamos en plena vorágine posparto, adaptándonos a la nueva vida y a la nueva situación y aprendiendo todo de nuevo; yo con mis puntos, mis tetas doloridas y agrietadas, mi cansancio y mi explosión de hormonas.

Bueno, pues estaba yo tan tranquila el otro día con la teta fuera, cuando el padre de la criatura llega de trabajar (trabajan juntos, esta historia también os la contaré otro día) y me espeta que ella le había regalado un viaje de cuatro días por su cumpleaños y que ya había comprado los billetes para dentro de 2 meses. Es decir, para cuando nuestro bebé tenga 3 meses.

No sé cómo lo veis vosotras, pero a mí me ha sentado a cuerno quemado, no solo porque me va a dejar sola con un bebé de tres meses al que todavía no estamos hechos, sino porque ella ha dispuesto lo que le ha dado la gana como le ha parecido y cuando le ha parecido; no me ha consultado para nada, ha elegido las fechas que a ella le vienen bien y sin tener en cuenta nuestra nueva situación.

Se lo dije a mi chico y se enfadó porque siempre lo han hecho así y a mí nunca me había molestado y no entendía por qué ahora sí. Yo he intentado explicarle que no es lo mismo, que ahora tenemos un pequeño ser que depende de nosotros y hay que consensuar las cosas, pero es que además (y creo que esto es lo que más me ha molestado) va a gastar una semana de su baja en este viaje, cuando hemos (bueno, he) estado haciendo encajes de bolillos para cuadrar nuestras bajas de paternidad – vacaciones – lactancia – días atrasados… de manera que el peque no tenga que ir a la guarde este año, y se nos ha desbarajustado todo el planning. Él me dice que no es para tanto, que esa semana que se nos queda colgada se quedan sus padres con el bebé y que se me está yendo la olla con esto de ser madre.

Seguramente tenga parte de razón, pero me jode que no se dé cuenta de la cantidad de tiempo que yo me pasé ajustando horarios, de la falta de responsabilidad por su parte y de la angustia que a mí me supone que nuestro bebé tenga que estar una semana levantándose a las 7 de la mañana, cogiendo coche, estando fuera de casa hasta las 7 de la tarde y otra vez coche, cuando tenía la seguridad de que iba a estar feliz y tranquilo en casita con mamá y/o papá.

Por no hablar de cómo me ha hecho sentir el que no cuenten conmigo para nada; el año pasado, estando embarazada, ya me hizo lo mismo y me sentó regular que ni me preguntaran, pero lo dejé pasar, me fui al pueblo con mi madre y tan feliz; pero este año me ha sentado muy mal y no me he callado.

Yo sé que él acepta sin rechistar porque sabe que si no hace lo que a ella le parece le monta un pollo de aquí te espero y como yo soy más tranquila (y menos tóxica) prefiere que me enfade yo, que se me pasa pronto, soy muy comprensiva y no le voy a montar pollos, pero esta vez me está tocando la moral. Me hace sentir que valora más su opinión que la mía y no me gusta nada esa sensación y mucho menos en estos momentos.

No sé, puede ser que esté un poco alterada de más con el lío de las hormonas del posparto, pero realmente creo que tengo derecho a enfadarme y sentirme ninguneada.

En fin, para no aburriros más os cuento en qué ha quedado la historia (por ahora). Yo, que soy una blanda y comprensiva de más les he dicho que vale, que se vayan de viaje, no van a cancelar vuelos, hoteles y toda la pesca; ya me apañaré yo sola esa semana y contaré con mi madre y con la suya. 

El caso, le he puesto como condición a mi chico que una semana de vacaciones del año que viene la tiene que dejar para cuidar al peque y retrasar un poco más la entrada en la guarde. Me puso mala cara, pero ya le dije: «haberlo pensado antes y así a la próxima vez me consultas y te vas enterando de que la prioridad ahora es nuestro bebé.»

 

Anónimo

 

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