Estuve saliendo con mi ex casi diez años, de los cuales cinco estuvimos viviendo juntos. Y no, no se nos acabó el amor de tanto usarlo. Bueno, a mí no, a él es otra cosa.
Efectivamente, hubo una tercera persona para él, con la que, dos años después de terminar conmigo, se va a casar. Por lo que me cuentan amigos comunes, parece que va a ser un bodorrio por todo lo alto.
Él, que no creía en los sagrados votos del matrimonio, que juraba y perjuraba que no se veía casado. Bueno, supongo que no se veía casado conmigo; con otra sí. Y a la vista está.
La verdad es que su infidelidad me dolió bastante. Fue con una compañera de trabajo suya, a la que invitamos alguna que otra vez a cenar a casa porque era nueva en la ciudad y, pobrecilla, no conocía a casi nadie.
Con el paso del tiempo, yo veía mucho interés en la muchacha por mi pareja y llegué a decirle a él que sospechaba que ella se estaba encaprichando. Él siempre me decía que eran manías mías y que era simple agradecimiento por haberle facilitado su entrada en la empresa y conseguir que tuviese un grupo de amigos con los que salir.
Pero un día, volviendo de una salida de chicas, me los encontré en casa. No, no los pillé in fraganti, pero vi que estaban muy raros. Cuando ella se fue, le pregunté directamente a mi chico si pasaba algo, y tanto insistí que me acabó confesando que, sin saber cómo ni cuándo, se había enamorado de ella y que no quería hacerme daño, pero que no era justo para ninguno de los tres seguir con nuestra relación.
Todo muy de telenovela barata. Me quedé en shock al comprobar que mis temores se habían cumplido. Le pedí que se fuera de casa esa noche. En los siguientes días fue llevándose sus cosas hasta que no quedó nada de él en el piso.
Dos años después, escuece un poco (y más sabiendo que se van a casar), pero ya no mata. Él ha rehecho su vida con una facilidad pasmosa y yo sigo soltera, por decisión propia, ya que me dejó de regalo una susceptibilidad hacia los hombres en general y una falta de confianza que no me deja pasar de más de dos o tres citas con el mismo hombre.
Me rallo enseguida y termino con las posibilidades de quien me ronde. Sigo sin estar preparada para confiar en una pareja.
Y ahora viene lo gracioso del tema. El otro día me llamó y me dijo que fuésemos a tomar un café a la que había sido nuestra cafetería preferida. Que tenía que contarme algo. Llamadme masoquista, pero acepté.
La verdad es que creía que me iba a invitar a su boda para que nuestro grupo de amigos en común viese que lo habíamos superado y que no había malos rollos. Yo quería decirle en toda su cara que no pienso asistir a su boda, no por despecho, sino porque no me interesa. A ver qué pinto yo allí.
Pero no, no me ha invitado a su boda. Aunque sí me ha contado que se casa, después de hablar de un montón de trivialidades para romper el hielo, y me ha hecho una propuesta.
Que recordaba los viejos momentos, que habíamos sido muy felices y que nos entendíamos muy bien, que me había echado de menos en muchos aspectos, pero que en lo que últimamente no dejaba de pensar era en nuestros momentos íntimos, en lo bueno que era el sexo conmigo y lo que disfrutaba.
Y que le gustaría, antes de casarse, estar una última vez conmigo. Vamos, ser su canita al aire. Me he quedado tan pasmada que no le he contestado. Nada. Y él me ha dicho que me lo pensase y que ya le daría una respuesta, no sin antes recordarme la fecha de su próxima boda.
Cuando he llegado a casa y he podido reaccionar, el primer sentimiento que me ha venido ha sido indignarme en plan diva. ¡Pero qué se habrá creído!
Pero luego, la indignación ha dejado paso a dos nuevas sensaciones que hasta ahora no me abandonan: una, que no he vuelto a tener sexo tan satisfactorio como lo tenía con él, porque después de tanto tiempo nos conocíamos a la perfección nuestros cuerpos, nuestros gustos, nuestras reacciones.
La segunda es que podría ser una venganza maravillosa. Sin que nadie lo supiese, sólo él y yo. Por el gusto de ayudar al karma.
Y sólo de pensarlo, me provoca una sensación casi tan gratificante como uno de los increíbles orgasmos que me provocaba.
Mal que a mi conciencia de buena chica le pese, creo que ya he tomado una decisión.
Más testimonios en whats https://whatsapp.com/channel/0029VaCbq9P7T8bgwL0lOx0S