Soy partidaria de que cada uno debe elegir su pareja sin tener en cuenta la opinión de los demás, ni tan solo si los demás son la familia de uno. Pero lo del amor de mi hermano hacia esa mujer no puedo entenderlo de ninguna manera.

Mi hermano está con una mujer que es un mar de problemas. Él es una persona trabajadora y responsable, un buen chico que podría estar con cualquier mujer buena como él. Sin embargo, un buen día, no sé ni cómo, conoció a Tania, una mujer mal hablada, sin oficio ni beneficio, con dos hijos de los cuales le quitaron la custodia los servicios sociales.

Al poco de conocerse, él le dijo que se fuera a vivir a su casa, y ella aceptó encantada. Hace tiempo que no trabaja; cada vez que le sale un trabajo, se coge la baja y luego la echan. Su modus operandi es vivir de bajas, de paro o de mi hermano. Además, él ha tenido muchos problemas porque su exnovio lo amenazaba y un día le esperó a la salida del trabajo.

Me costó tiempo aceptarla, pero intenté juntarme con ellos por él, porque si no es así, podríamos hacer pocas cosas juntos, ya que ella quiere estar siempre con mi hermano. Él la mantiene y no sé si es mala persona o no con él, pero creo que no es una buena persona.

Un día quedé con ella para acompañarla a comprarse ropa —me lo pidió mi hermano porque ella decía que quería ir conmigo— y acepté. Ahora me arrepiento muchísimo porque lo que presencié todavía no he podido olvidarlo.

En una de las tiendas, una dependienta le dijo que no estaba su talla del vestido que a ella le gustaba. Tania le pidió que mirara en las otras tiendas de la misma cadena para ver si podía encontrarlo en otro sitio, y ella le contestó que había un problema informático que no le dejaba acceder al programa. Instantes después, la dependienta siguió atendiendo a otra persona.

Mi cuñada, en un ataque de furia, la cogió del brazo y empezó a zarandearla. Como es normal, la dependienta acabó llamando a seguridad y nos echaron de la tienda. Nunca había pasado un bochorno así. Al salir, le dije que me encontraba indispuesta y me fui a casa.

Por la noche llamé a mi hermano y le comenté todo lo ocurrido. Le confesé que no me gustaba nada esta chica, que lo había intentado, pero que yo no quiero juntarme con gentuza como ella. Cuando dije esa palabra, mi hermano me dijo que no quería hablar más conmigo, que ella era su novia y que debía respetarla.

Yo le dije que hasta que no corte con ella no quiero volver a verle, ni siquiera a solas. Me parece increíble que una persona normal, con una vida estable, elija a una persona así como compañera de vida.

Ahora mi hermano y yo no nos hablamos, y es cierto que no me apetece hacerlo. A mis padres tampoco les gusta Tania, como es normal, y me entienden, pero dicen que debo aceptarla por él y que no puedo dejarle de hablar por elegir a quien ha elegido.

Sé que es injusto para él, pero por ahora no quiero hablarle, porque al final sé que ella nos traerá problemas y quiero estar bien lejos de una persona así, tan agresiva y tan barriobajera.