Mi exmarido y yo estuvimos ocho años juntos. A raíz de nuestro matrimonio nacieron dos hijos, a los que amo con locura.
Nuestra relación no fue mala ni puedo decir que él no fuera una buena persona, pero es verdad que se implicaba poco en la crianza de los niños y que al final la rutina nos pasó factura. Decidimos separarnos de mutuo acuerdo y pactamos la custodia compartida.
Desde entonces, él seguía tratando bien a nuestros hijos estando por ellos cuando le tocaba, pero es verdad que creo que no pasaban juntos tiempo de calidad, muchas veces compartían más ratos con los abuelos que con su propio padre.
Al poco más de un año de separarnos, mi exmarido conoció a Claudia, una mujer encantadora que enseguida se llevó muy bien con mis hijos y que tenía la paciencia suficiente como para estar con mi exmarido porque él seguía sin implicarse mucho en los quehaceres del hogar.
Mis hijos empezaron a hablar maravillas de ella y la verdad es que, a diferencia de lo que le ha pasado a alguna amiga mía, no sentí en ningún momento celos ni por ellos ni mucho menos por mi ex. Al revés, desde que Claudia entró en sus vidas, todo fue mejor.
Ellos se iban más contentos con su padre porque empezaron a hacer muchos más planes los cuatro y ella empezó a cuidar de ellos como si de sus propios hijos se tratara. Así pues, como pasaba mucho tiempo con mis hijos, decidí conocerla.
Enseguida que quedamos me di cuenta de que realmente Claudia era una persona excepcional. Y conectamos muy rápido.
Quedamos con mis hijos las primeras veces cuando les tocaba estar con mi ex y él estaba trabajando, hasta que un día quedamos a solas porque quería que la acompañara a apuntarse al gimnasio. A partir de ahí, nos empezamos a llevar muy bien. De repente, sin darme cuenta, la nueva pareja de mi ex se había convertido en una de mis amigas más allegadas.
Muchas veces les digo a mis hijos que deben respetar mucho a Claudia, porque ella no es su madre, pero los cuida como si lo fuera y eso no lo hace cualquiera. Entiendo que otras mujeres puedan sentirse desplazadas cuando entra otra mujer en la vida de sus hijos, pero yo creo que hay que ver las cosas más allá del egoísmo, mis hijos son lo que más quiero en el mundo y nada puede darme más paz que saber que cuando no están conmigo están igual de bien cuidados que si yo estuviera.
Ahora mismo, creo que Claudia está más por ellos que su propio padre, Claudia es todo amor.
Además, nosotras nos llevamos muy bien, hemos empezado a ir al gimnasio juntas, y creo que sin duda ahora es la amiga con la que más ratos comparto. Espero que nuestra amistad dure mucho y sobre todo espero que dure mucho la relación que mantiene con mi ex porque mis hijos no podrían tener una mejor madrastra.
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