Tengo una prima adolescente muy cercana a mí con la que desde siempre he tenido gran conexión. Pasamos bastante tiempo juntas y me he convertido en una adulta referente para ella, algo así como una figura accesible y confiable.
Ella siempre ha sido muy sociable. Se apunta a todas las fiestas y saraos, y se amolda fácilmente a cualquier grupo de chicas y chicos con el que vaya a salir. Cualquiera le conviene, pone pocas pegas.
La cuestión es que ella tiene varios círculos de personas con los que hacer planes, pero no necesariamente amigos. Además, hay una dinámica que se repite de cuando en cuando: se hace nueva mejor amiga de alguien, se convierte en su confidente y compañera de planes y, a los meses, la relación se enfría o se dejan de hablar por algo. Muchas veces estas nuevas mejores amigas son niñas solitarias a las que su propio grupo de amigas les hace el vacío por algún motivo. Mi prima la escucha, la comprende, raja de las amigas con ella para que se desahogue (y por condescendencia o para fortalecer el vínculo) y, al final, queda como la mala para las otras.
Si me planteo guiarla de algún modo en las relaciones interpersonales, asumiendo mis capacidades, es porque sé que ella lo pasa mal. Siempre tiene algún momento de decepción con las amigas, aunque se le pasa rápido cuando tiene a otra gente con la que juntarse. Pero ¿qué hace ella para cuidar las relaciones?

El valor de la amistad
Tanto mi pareja como yo tenemos amigos desde el instituto. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos con ellos, como cualquiera. Pasamos por muchas fases en la vida y no es realista pensar que las relaciones no cambian y que la fidelidad sin fisuras a un amigo debe estar por encima de todo, incluso de tus principios.
He evolucionado de manera distinta a algunas de sus amigas y, en algunos casos, las relaciones se han enfriado mucho. Pero he conservado a muchas de ellas y me alegro de ver y pasar tiempo de cuando en cuando con aquellas que ya no están en mi círculo íntimo. En definitiva, creo que he cuidado mis relaciones lo suficiente como para contar con una red más o menos amplia.
Eso es lo que querría trasladar a mi prima, la importancia de cuidar las relaciones y no utilizar a las personas. Creo que debería evitar llamar a gente solo si le conviene el plan o porque busca compañía para algo. También debería tener cuidado con estas amistades intensas de unos pocos meses a las que se abre tanto, y de las que casi siempre sale escaldada.

Quizás es una visionaria
Por otro lado, también es cierto que no todo el mundo vive las amistades de la misma manera, ni las necesita igual. El concepto de la amistad varía persona a persona.
Algo me ha enseñado la vida, más aún durante la treintena, y es que el individualismo crónico arrasa con prácticamente todo. Ha habido amigas que me han decepcionado, otras a las que he decepcionado yo. A día de hoy, la mayoría de ellas son personas con las que comparto recuerdos muy gratos, con las que paso buenos ratos y que suelen figurar en momentos clave, como los funerales de familiares. Pero viven sus vidas, tienen sus responsabilidades y no se involucran a ciertos niveles, así que no las esperaría si necesitara un soporte considerable y continuo durante algún tiempo.
Las nuevas amistades, por otra parte, solo cuentan contigo cuando su grupo primario está demasiado disperso o inactivo. Me podría servir tener compañeras con las que ir a cenar o de concierto, pero es habitual que no me una a ellas nada más.
Entonces, si a medida que la vida avanza el valor de la amistad se diluye, ¿no está mi prima anticipándose a eso? ¿Para qué va a cuidar sus relaciones de amistad? Si las vive de manera lateral, por conveniencia, es menos probable que la decepcionen después, ¿no? Desde este punto de vista, no le insistiría mucho para que se hiciera con un grupo de amigas sólido al que mostrarle lealtad, más allá de la conveniencia. Que viva las relaciones como quiera, sin más.
¿Dónde está el término medio? ¿Cómo se enseña a un/a adolescente sobre relaciones interpersonales? Si alguien tiene ideas, las leo.