Esta es una historia que no pienso admitir jamás con mi nombre y apellidos, pero de la que no me arrepiento nada.

Cuando me compré el piso y me mudé al bloque, ya me avisaron de que una de las vecinas era ocupa. Era una chica bastante joven, no le echo más de treinta años, que vivía con dos chicos más.

En principio nunca había dado problemas, así que no le di mucha importancia, pero pronto empezaron los dramas.

Como me acababa de mudar, supongo que me vio cara de tonta. Mi novio y yo la pillamos un par de veces “esperando” junto al cuarto de contadores. Si le preguntabas que hacía allí, te decía que estaba esperando a uno de sus compañeros, cogía el teléfono, momentos después bajaba uno de ellos y se iban.

La situación siempre era la misma y no se la creía nadie, así que envié un mensaje al grupo de Whatsapp de la comunidad y les avisé de que creía que la chica tramaba algo. Quedamos en estar todos atentos y seguimos a lo nuestro.

Pues ni dos días después, apareció reventado el candado del cuarto de contadores. Como allí también están los trasteros, nos pensamos que habían entrado a robar y todo el mundo revisó que no faltase nada. Aparentemente todo estaba bien, hicimos la denuncia y volvimos a cambiar el candado.

Yo ya tenía enfilada a la ocupa, no podía ser casualidad. Tampoco tenía pruebas, así que poco podía hacer. Pero estuve pendiente a ver si volvíamos a ver algo raro.

El mes siguiente al robo de los trasteros, me llegó una factura de 135€ en luz. Llamé indignada a la compañía y, como siempre, se lavaron las manos y me dijeron que era lo que había, que ese mes se había consumido mucho y que los cálculos estaban bien. Discutimos como una hora por teléfono y al final quedamos en que me mandarían un técnico para corroborar que todo estuviera bien.

Cuando llegó el técnico, para sorpresa de nadie, nos dijo que teníamos otro piso enganchado en nuestro contador. Por el tipo de instalación que había, era complicado ver a simple vista que piso era y nos insistió en que no podía tocar esas cosas sin el permiso de la comunidad, solo arreglar el nuestro. Pero no hacía falta saber de quien era ese piso, estaba clarísimo.

Desenganchó el piso parásito y puso el nuestro bien. Nos recomendó poner una denuncia y dejar que la policía investigase la situación, le pedimos el informe y se fue.

Iba a ir a poner la denuncia, pero pensé que, si estas personas eran ocupas, les iba a dar completamente igual que yo les denunciase. Tampoco iba a recuperar mi dinero, ni el de la luz ni el que pusimos para arreglar la puerta y el candado. Así que la única opción viable que vi, fue vengarme.

Avisé a un amigo marronero que tenemos, porque todos tenemos uno, y le pedí si me podía hacer un favor en los contadores del piso.

Aprovechando que tenía la llave por la visita del técnico, entramos donde los contadores y me hizo un apaño juntando un par de cables, que harían que, si alguien tocaba nuestro cableado, se llevase un buen calambre. Nos enseñó como lo podíamos quitar en caso de ser necesario y se fue para casa.

Como se habían quedado sin luz en la casa, sabíamos que no iban a tardar mucho más tiempo en volverse a enganchar. No tenía ganas de pagar otro candado, así que, haciéndome la tonta, lo dejé abierto por si volvían.

Quiero dejar claro que el circuitillo que nos hizo solo afectaba a nuestros cables. Si alguien entraba a manipular los suyos no había riesgo, solo si intentaban tocar los nuestros. Que fue justo lo que pasó.

Esa misma tarde, a eso de las cuatro y media o así, saltaron los plomos de todo el edificio. Yo me di prisa en llegar para sacar lo que había puesto mi amigo y os juro que, al entrar, olía a pollo. No tardaron en llegar todos los vecinos y vimos que había habido algún problema y por eso habían saltado. Los volvimos a subir, pusimos de nuevo el candado y nos fuimos para nuestras casas.

Mi novio picó en casa de los ocupas para preguntarles si les había vuelto la luz y nos contestaron, sin abrir la puerta, que todo estaba bien.

No sé cual de ellos se llevó el chispazo, pero lo tenía más que merecido y, a día de hoy, no se ha vuelto a conectar nadie a mi contador.

 

Anónimo

 

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