Cada vez que sale el tema de los hijos la gente me mira como si hubiera dicho que disfruto pateando perritos en mi tiempo libre. Como si no querer ser madre fuera un delito, pero sobre todo, como si mi razón para no tener hijos no fuera válida.
Me refiero a que una de las grandes razones por las que no quiero tener hijos es porque no tengo dinero.
—Bueno, pero nadie está realmente preparado, ya te apañarás.
—Si todos pensáramos así, la humanidad se habría extinguido.
—El dinero va y viene, pero los hijos te llenan la vida.
Sí claro, también me llenarían la nevera, el armario y la bandeja de entrada del banco con facturas.
La cosa es simple: no me llega para criar a un niño en condiciones. No quiero hacer malabares con las cuentas para que me den los números. No quiero estresarme cada mes viendo si con este sueldo puedo pagar la guardería, la comida y las zapatillas nuevas porque las anteriores ya le quedan pequeñas. No quiero que la maternidad sea una fuente de ansiedad financiera.
Y sin embargo, cuando digo esto en voz alta, la gente me responde como si mi argumento fuera una excusa barata, como si el dinero no fuera realmente un problema.
“Los niños traen su propio pan bajo el brazo.”
Bueno, pues que vayan trayendo también la hipoteca pagada y el supermercado lleno, porque con pan solo no se cría a nadie.
“Cuando llegue el momento, encontrarás la manera.”
Claro, porque la economía mundial funciona en base a energías positivas.
“Yo tampoco tenía dinero y mírame, aquí estoy.”
Sí, aquí estás. Y con cara de culo cada vez que abres la aplicación del banco.
Lo curioso es que si dijera simplemente «no quiero tener hijos», igual levantarían una ceja y cambiarían de tema. Pero si digo «no quiero porque no puedo permitírmelo», de repente todo el mundo se convierte en asesor financiero o en experto en crianza de bajos recursos.
Y ojo, no digo que haya que ser rico para tener hijos. Digo que hay un mínimo de estabilidad económica que no estoy dispuesta a comprometer. Que no quiero criar a un niño en la precariedad. Que no quiero pasar mi vida con la soga al cuello por una decisión que es para siempre.
Porque el dinero no es lo más importante en la vida, pero la falta de dinero lo hace todo más difícil. Y si para mí ya es complicado a veces, ¿por qué querría arrastrar a un niño a eso? ¿Por qué tendría que elegir conscientemente una vida de estrés, de malabares económicos, de «ya veremos cómo lo pagamos»?
¿Eso no es motivo suficiente? ¿No es más egoísta traer un hijo a un mundo en el que ni siquiera puedes garantizarle lo básico?
Pues llamadme rara, pero prefiero ser pobre sin hijos y perderme esa experiencia vital, que ser pobre y cargar a un niño con mis problemas.
