Cinco y media de la mañana, salgo para trabajar y como no me hace especial gracia el panorama musical actual y para más inri, a algún amigo de lo ajeno le ha parecido de recibo robarme la antena del coche, hace tiempo que tiro de Spotify. Así que conecto el teléfono al bluetooth del coche y me acuerdo que ayer por la tarde en algún programa de televisión nombraron a Juan Perro (Radio Futura), cuya canción «La charla del pescado» me flipaba en mis años mozos (abuela cebolleta mode on). Así que busco la canción y la pongo.
Terminado el temazo, el algoritmo de Spotify decide seguir poniendo canciones de la época y yo no me quejo. Al contrario, lo voy flipando: tam tam go, Loquillo, La Unión… ¿A quién no le va a gustaaaaaah?
Pero todo empieza a ponerse extraño en el momento que suena la siguiente canción. Una canción de la época más o menos, o los 90, 2000… No me acuerdo, pero el caso es que yo de adolescente ya la había escuchado alguna vez. El tema en cuestión se llama «Lo estás haciendo muy bien» y es una auténtica oda a la mam… Felac… A ver cómo lo digo «pa» que no suene muy heavy… Es una oda a eso que le haces a tu novio/marido cuando lo quieres tanto, tanto, tanto que le dices: «¡te lo como tó!» y se lo toma al pie de la letra y cualquiera recula ahora. Pues eso… Y por si queda algún alma cándida que piense que dadas las horas intempestivas que eran puedo estar malinterpretado la letra de la canción, solo diré que el cantante/grupo responsable de esto se llama Semen up (Además que me había tomado ya el café y to… La “espabilasion” se había producido ya).
Y termina la canción… y a raíz de esto empieza a sucederse una secuencia de canciones bastante explícitas y subidas de tono, sobretodo para las horas que eran: «Todo» (Pereza), «Hoy te la meto hasta las orejas» (Extremoduro), “Una historia con las manos” (Poncho K)… Y alguna que otra más que no puedo recordar.
El caso es que con tanta cancioncita graciosa, entre que una no es de piedra y que la regla está al caer, nos ponemos más tontorrona de lo que normalmente se pone una persona normal a las 6:30 de la mañana yendo a trabajar. Hasta que llega el siguiente temazo.
Esto no lo había escuchado en la vida…
Parece que la cosa va apuntando al mismo estilo hasta que me paro a escuchar la letra y… Espera, espera, que si la primera era una oda al toque de flauta dulce, esta es una hostia de realidad que te dan ganas de vivir por los cojones, aunque sea viernes y el cuerpo lo sepa. Y toda la tontería acumulada durante el camino se esfuma más pronto que lo que tarda mi hijo en hacer desaparecer un bol de guacamole.
Igual es una canción súper famosa que conoce todo el mundo, pero yo, ochentera y noventera de pro musicalmente hablando, no la había escuchado jamás. No voy a explicarla, solo voy a dejar el título por aquí, que por cierto, es bastante premonitorio. No dejéis de escucharla, que no tiene desperdicio: «No todo va a ser follar», de Javier Krahe.
Ea… ¡Que tengáis un día agradable!
VirPino
