Cuando preparé la boda junto con mi novio, tuvimos ese momentazo en el cual teníamos que decidir si queríamos una boda grande o pequeña y dónde recortábamos amigos y familiares.
Ambos teníamos claro, que queríamos una boda para nosotros, y que los amigos eran nuestra prioridad, así que hicimos una lista de todos los amigos que queríamos que estuvieran allí ese día.
La lista se nos fue de las manos, pero nos apetecían todos, queríamos una fiesta y pasarlo en grande, escogimos gente de toda la vida y nuevas amistades, compañeros de trabajo con los que nos llevábamos muy bien, y en definitiva gente que tuviera ganas de nuestro día y de nuestra fiesta.
El problema era la familia, ¿ dónde cortábamos? , ¿y los amigos de nuestros padres?.
No hubo mucho acuerdo, y menos cuando mi suegra se metió por medio y ella dijo que su familia era más pequeña que la mía, y que si queríamos cortar, que cortáramos en la mía ( que era mucho más grande ) y que ella invitaba a toda su familia.
La verdad es que no quise discutir mucho, hablé con mis padres y lo entendieron, sólo invité a mis primos hermanos y a los amigos de toda la vida de mis padres, dejando a un lado los compromisos.
Mi suegra hizo su parte, e invitó por puro compromiso a gente que ni conocíamos, o tías abuelas que no había visto en mi vida.
Mi novio me dijo que al menos nos darían buen regalo, así que, con eso me quedé.
Una semana antes de la boda y repasando los ingresos, vi uno de 5000 euros, aluciné, corrí rápido a contárselo a mi novio, porque no conocía el remitente.
La verdad es que, nos venía de perlas, habíamos gastado muchísimo y casi no nos quedaba dinero para el viaje y estábamos pensando incluso pedir un crédito.
Era un ingreso de su tía abuela, y su marido, así que al final, ¡tenía que darle la razón a mi suegra!
Cual fue nuestra sorpresa, cuando el día de la boda, nos acercamos súper cariñosos a ellos y le dimos las gracias, y ellos dijeron que ya sabían que eran un buen regalo pero que habían estado mirando y que el restaurante y el menú lo merecían.
Les volví a dar las gracias y les dije que gracias a ello, nos podríamos pagar gran parte de nuestra luna de miel, y me fui sin más.
Eso les debió dejar descolocados, así que supongo que comprobaron en su cuenta corriente……
Al volver del viaje de Japón y Maldivas, su madre nos convocó en una reunión familiar, y nos dijo que su tía abuela había llamado y que le había dicho que el dinero de la boda fue un error, que puso un 0 de más, y que quería la devolución de los 4500 euros.
Le dijimos que eso era imposible, que ese dinero ya nos lo habíamos gastado y que no teníamos dinero para devolverlo.
Eso provocó una gran discusión en la familia, partidarios de que asumieran el error y que nos quedáramos el dinero y otros que lo devolviéramos.
Yo me negué, son gente que tienen miles de euros ahorrados, y no lo necesitan. Fue un error, sí, pero yo me los gasté sin saber que lo eran.
Actualmente no nos hablamos con los padres de mi novio y la tía abuela nos ha demandado por apropiación indebida.
Y así es como un regalo de boda, se ha convertido en nuestra pesadilla.

