Oda a las librerías
¿No has pensado nunca que no existe mejor lugar que una librería¿. En ella puedes encontrar amigos que te harán vivir aventuras, descubrir nuevos lugares, lograr grandes sueños. En definitiva, aprender a mudarte de piel y convertirte en otra persona. Yo comparto ese amor por las librerías, esos sitios de luz cálida repletos de olor a libro nuevo (y viejo a veces también). Esos lugares que nos transmiten paz e ilusión a la vez. Son sitios que poseen una magia especial, lugares que no necesitas describirlos para imaginarlos. Porque todas las librerías están repletas de esa sensación que te estruja el corazón.
Si es verdad, cada vez resulta más fácil conseguir libros sin necesidad de salir a comprarlos a la librería. Con solo un clic puedes comprar tu libro favorito y te llega a casa en cuestión de días, y entiendo que es una idea atractiva, que es una idea potente. Pero, es una idea vaga, es una idea de comodidad y es una idea que nos hace perder el sueño de descubrir el libro sin necesidad de ya conocerlo. Es decir, encontrar un libro sin saber que existía antes. Vivimos en una era de la inmediatez, donde lo más fácil es conseguir sin necesidad de desplazarte ni tener que realizar ningún esfuerzo. Pero en esta era perdemos la magia de conocer lo desconocido, de descubrir.

Si bien es cierto que el libro digital te permite acceder a más libros, yo no logro conectar con esa sensación de sumergirte en la historia. Necesito ese libro en papel que únicamente con la portada ya te hace soñar, el tacto rugoso del papel en las manos, las letras dibujadas y ese olor especial.
Sí, amo los libros. Sí, amo las librerías. En ellas puedes descubrir universos que desconocías, sumergirte en historias que no sabías que existían. Y, todo gracias a que en la librería encuentras a personas capaces de ayudarte. Encuentras una atención personalizada, encuentras recomendaciones y sales con una ilusión bajo el brazo. De verdad, no existe más magia especial que la de encontrar algo diferente a lo que entrabas buscando. Las librerías son ese lugar anclado entre el pasado y el presente, dónde puedes olvidarte por un rato de ese futuro que tanto nos agobia.

Además, y casi lo más importante, comprar en una librería ayuda al comercio local. En la era de la globalización, comercio online y grandes superficies; apoyar a la librería de tu barrio es muy valioso. Sumergirte en un comercio que lleva abierto años, en que se han vendido miles de historias, se han vivido sueños, ilusiones y lo fundamental: amores. Es un negocio donde se respira comodidad, paz y amor. No dudéis en atreveros a pasar una tarde en ellas. A sumergiros en ese lugar de paz, polvo, sol y libros. Siempre libros.