El parque, ese lugar maravilloso donde los niños corren, juegan, se ensucian y los padres, bueno, los padres intentan sobrevivir a una tarde de diversión infantil. Personalmente, no me entusiasma mucho ir al parque con mi hijo. Es una de las cosas que más detesto de ser mamá.
Me parece algo super aburrido, pasarme toda la tarde sentada en un banco mirando al niño sin hacer nada más. Ni siquiera me puedo poner a mirar el móvil, porque se supone que tengo que estar pendiente de mi hijo, por si se cae, por si la lía, por si tiene algún conflicto con otro niño…
Que precisamente esto es una de las cosas que más me estresan, tener que vigilar cada movimiento de mi hijo cual socorrista en una piscina de verano. No puedo apartar los ojos de él porque en el momento menos esperado… ¡Zas! Se cayó. O le ha metido un empujón a otro niño, o se lo han metido a él.

Como no estés atenta y tu hijo se pelee con otro niño, ya la tienes con la madre. Aun estando pendiente de tu hijo y mediando en el conflicto, hay algunas madres que parece que quieren tener una disputa contigo. Ya me ha pasado alguna vez que he regañado a mi hijo por algo que ha hecho mal y aun así me viene la madre a llamarme la atención por lo que ha hecho mi hijo. Señora, ¿no ve que tengo a mi hijo sentado en el banco conmigo? Será porque ya le he reprendido yo por su actitud.
Mi peque tiene 4 años y es un crío bastante activo, inquieto y sociable, no tiene ningún problema para hacer nuevos amigos, todo lo contrario a su madre. Yo suelo ser bastante tímida y antisocial, me cuesta mucho relacionarme con la gente, así que ya os podéis imaginar que una de las razonas por las que odio ir a parques infantiles es el resto de las mamás.

Algunas van a su bola, están con su hijo o hijos y no hablan con nadie, solo te dirigen la palabra para quejarse de tu hijo. Pero otras se empeñan en mantener conversaciones banales que no van a ningún sitio. Que si a qué cole llevas al peque, que si mi hijo con dos años ya sabía leer y escribir, que si el mío no ha pisado un Burger King porque eso es veneno puro… Lo siento, pero no me apetece hablar con señoras que no conozco de nada, que en algunos casos no volveré a ver en mi vida, y encima estar escuchando las virtudes de sus retoños y lo buenas madres que son.

Y luego está el tema de la mochila de ir al parque, no puedes bajar con las manos vacías, tienes que preparar cosas como si en vez de enfrentarte a una tarde recreativa, te prepararas para el apocalipsis zombi: algo de comida por si al niño le entra hambre, una botella de agua, o dos si hace mucho calor, ropa de cambio por si se moja, se mancha o algo peor, juguetes por doquier, por si se aburre de tirarse por el tobogán y quiere empezar una excavación arqueológica en el arenero, o jugar un partidito de futbol con los amigos.
Si fuera por mí, tendría a mi hijo encerrado en casa todas las tardes, pero no, el niño es callejero, el niño tiene que salir a jugar a la calle, a que le dé el aire y a relacionarse con otros niños. Y digo yo, ¿no se relaciona ya bastante en el colegio?