En los últimos años los juguetes sexuales se han convertido en un complemento que tener a mano en la mesilla de noche.

Lo que antes se trataba como un tema tabú y del que solo disfrutabas en la intimidad ahora es tema de conversación en una mesa con unas cañas y haciendo entre nosotras estudios de mercado, sobre todo a raíz de la aparición del Satisfyer, pero venimos a contaros que vida más allá de él.

Hoy os voy a contar mi experiencia con “Snail”, un precioso caracol:

“Los caracoles se deslizan suavemente por las superficies con su casa a cuestas. “Snail” lo hará por donde tú prefieras, pero la estela de fluidos que quedará a su paso será solo tuya.”

Con esta premisa resulta casi irresistible probarlo.

El caracol cuenta con 9 patrones de vibración diferenciados en un formato bonito de silicona que puedes adquirir en púrpura o en fucsia.

Se puede utilizar incluso debajo del agua, así que imagínate un baño relajante después de un duro día de trabajo. Se convertirá en el plan relax perfecto.

Tiene un diseño que se adapta perfectamente a la forma de tu mano por lo que manejarlo se hace muy sencillo incluso en los momentos en los que no eres dueña de tus reflejos.

Te cuento las características técnicas:

  • Vibrador externo con 9 patrones diferenciados.
  • Material: silicona de máxima calidad.
  • Color: púrpura o fucsia.
  • Medidas: 6,5 cm (longitud de su “lengua”) x 37 cm (ancho) x 9,4 (alto)
  • Sumergible IPX7
  • Diseño ergonómico
  • Juguete con batería recargable (incluye cargador magnético)
  • Debe utilizarse con lubricantes de base acuosa

Se carga por medio de un cable que se imanta al caracol y se enchufa por USB, y en cuanto a su limpieza, solo deberás tener a mano jabón y agua y hacerlo sin miedo ninguno, ya que como os comenté es sumergible, y al ser de silicona maleable se seca fácilmente.

caracol vibrador

 

Soy de las que cada vez que compra algo las expectativas en el producto son muy realistas tirando a bajas, por lo que cuando probé a este caracolillo FLIPÉ, las expectativas las supera con creces y revienta el techo.

Cuando abrí la caja y descubrí su belleza estética ya me ganó un poco, pero cuando lo encendí tengo que reconocer que me “asustó” el nivel de vibraciones en la mano, me daba la impresión de que iba a ser demasiado intenso y que me dejaría el farolillo anestesiado (pero como podéis ver hablo en pasado, nunca te fíes de las primeras impresiones).

Lo probé en pareja como un juego preliminar sin saber en qué iba a acabar la cosa y… ¿si os digo que en menos de 5 minutos consiguió que tuviera un orgasmo absolutamente soberbio me creéis?.

Empezamos encendiéndolo en el primer patrón de vibración, que es lineal. Está genial, pero queríamos seguir probando. El segundo y tercero son también lineales pero más intensos, y yo particularmente no los aguantaba mucho, por lo que continuamos el baile hasta probarlos todos.

Os dejo el dibujo de los patrones de vibración, porque yo solo sé que a partir del cuarto pasé a un estado de enajenación mental de placer con el que no sabría describiros los movimientos más que con un “enmiputavidaimaginéestomaricarmen”.

caracol vibrador

Según el modo de vibración en el que lo pongas te mantiene en un estado de trance que notas que va a culminar de un momento a otro pero se prolonga hasta que quieras pasar a otro nivel que corone el clímax.

Lo puedes usar en otras zonas erógenas y así notar su vibración y sus minilenguas por todo el cuerpo, pezones, cuello, a dónde la imaginación te lleve en ese momento.

Vamos, que yo que era un poco escéptica me convertí en creyente y practicante en cuestión de minutos. El viaje más breve e intenso de mi vida; al cielo de ida y vuelta.

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Redacción WLS

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