Todo usuario y usuaria de facebook tiene en su lista de amigos un buen número de personas a las que no conoce en persona, o que coincidieron alguna vez en algún sitio pero no se han visto más en la vida, antiguos compis de trabajo, colegio, vecinos… Gente de cuya existencia no te acordarías si no fuese porque alguna vez que otra te salen  publicaciones en facebook. 

Pues un día de estos tontos, uno de esos contactos fantasmas decide que por qué no despertar del letargo y darle conversación a alguien… ¿y a dónde fue a parar? A mi Messenger.

Un vecino del barrio. De estos típicos que ves por la calle y sabes que es vecino, pero no sabes exactamente dónde vive, en qué trabaja, de quién es familia… Vamos, que te sabes el nombre y porque lo tienes agregado, si no ni eso. Empieza la conversación:

  • ¡Hola! ¿Qué tal? Espero no molestar, es que me suena un montón tu cara, pero no te ubico. 
  • Hola… claro que te sueno, soy vecina del barrio…
  • Ah claro… ¡tú eres hija de tal y sobrina de cual!
  • ¡Exactamente!
  • Vale, vale, ya te sitúo.

Durante unos minutos me pregunta un par de cosas más de mis padres, me cuenta de quién es familia, con quién está casado y tal. Lo que viene siendo una conversación normal entre dos personas que viven en el mismo barrio. Hasta que escribe la gran frase cuya intención no es interesarse en ti, no… sólo existe preocupación por no causarte problemas (guiño, guiño, codazo, codazo):

  • Oye y ¿tienes pareja? No me vayas a interpretar mal, es que no quiero que se vaya a enfadar porque estés hablando conmigo…

Mera preocupación… AJAAAAAM, AJAAAAAAM.

  • ¿A tu mujer le enfada que hables con una vecina?
  • No… si no hay ninguna intención…
  • ¿Entonces por qué a mi hipotética pareja le podría sentar mal que hable con un vecino?
  • No, es que como cada pareja es un mundo…

En fin, que le digo que no y él sigue dándome cháchara vecinal. Me informa de que tiene dos hijas, de que a veces también va al bar que yo suelo ir, que por eso le sonaba tanto… Ni rastro de interés, así que igual si que soy un poco mal pensada. Hasta que me pregunta la edad:

  • ¿Qué edad tienes?
  • 37 años
  • ¿37? A ver, que no es que seas mayor, pero aparentas muchísimo menos…
  • Si, me lo suelen decir…
  • Yo tengo 36 pero en mi foto de perfil salgo con barba, tengo algunos kilitos de más… y parezco mucho mayor.
  • Bueno, yo siempre digo que la barba es a los tíos lo que el escote a las tías. 

Esa es una frase típica mía porque me gusta más un hombre con barba que sin ella, y quien me conozca un poquito me la habrá escuchado decir.

 Y tras decirle esto, volvió a mí la sospecha de coqueteo con su respuesta:

  • ¿Tú eres de escote?

Llamar sospecha a mi sospecha es suavizar el asunto, si. Estaba clara la intención de que algo quería, no sé si físico o virtual, pero abrió la veda. Y yo, que no tenía ningún tipo de interés sexual/sentimental con el marido de nadie en general ni con él en particular, decidí “trolearle” un rato…

  • No, yo soy más de barba.

Se ríe. O al menos me escribe unos cuantos “jajajajja”, no creo que estuviera descojonándose él sólo frente al móvil. ¿Vosotros os reís de verdad cuándo escribís “jajajajaja” para mandárselo a alguien o es una risa interna? Ahora que lo pienso, pocas veces me he reído de verdad cuando he escrito “jajajajaja”, aunque lo que sea me haya hecho mucha gracia. A menos que lo que escriba sea: “puajlkasjajalkjajalkjajla”. Eso significa que me estoy revolcando en el suelo.

Bueno, a lo que voy, que me desvío del tema. El muchacho me dice que le gusta mi sentido del humor y que le gustaría irse de copas conmigo. Yo me quedé en ese momento con la duda de si lo de las copas lo decía en sentido literal o figurado… así como yo digo: “me encantaría irme de cañas con los de Estopa” como evento histórico en mi vida.  Pero no pregunto, sigo haciéndome la tonta:

  • Mal asunto, porque no bebo copas, solo cerveza o vino… 
  • Jajajajajaj ¿ves? Es que tienes un humor muy irónico.

Bueno chico, si te parece irónico que no me gusten los pelotazos… El caso es que ya había asomado la patita, así que estaba dispuesto a sacar la otra pata, los brazos y si le dejaba, hasta el nabo. Siguió a pico y pala. Y yo, que le estaba retransmitiendo la jugada a mi amiga y nos estábamos descojonando las dos, me vine arriba con el vacile. Eso si, en todo momento dejando claro de que no quería nada con él.

Así que no sé a santo de qué me dice que iba a bajar al bar a recoger sus cupones semanales. Igual era una indirecta a ver si me daba por bajar, no sé. Tampoco pregunté, obviamente. Pero durante la conversación me dijo algo de que le podría tocar el cupón, y siguió viniéndose arriba cuando yo le dije: “hombre, lo suyo es que toque algo…”:

  • ¿Que toque qué? ¿Qué quieres que te toque por dios? ¿O hablamos del cupón?

Brillante… (nótese la ironía). Yo no me corto:

  • Si, hablamos del cupón.
  • Jajajajaja, no sé, lo mismo lo otro tampoco viene mal a veces.
  • Bueno, en este caso es más probable que me toque el cupón.

Como no entro al trapo ni a la de tres, se me reivindica:

  • Oye ¿qué es lo que pasa contigo? No tienes piedad…
  • ¿Conmigo? Nada, sólo que prefiero que me toque el cupón… Caprichos que tiene una siendo pobre…
  • Ah vale… ¿me mandas un selfie entonces?

¿¿¿¿PEEEEEEEEEERDOOOOONAAAAAAAAAAAAAA??? Un mojón te voy a mandar. Pero no se lo dije así, fui un poco más diplomática:

  • Si hombre, quince años que tengo yo ahora para estar mandando fotitos…
  • No sé, es que me apetecía verte, pero no veas para pedirte algo…
  • Es que tienes cosas de bombero “retirao” tío. Además me tienes en el facebook y ahí hay fotos, si te apetece verme vete a mi perfil…
  • Eso significa que tú has mirado las mías…
  • No me hace falta mirar fotos porque te veo por el barrio cada dos por tres…
  • Ah… ¿y qué tal?
  • Yo bien, gracias. ¿Y tú?

Ahí empezó a darse cuenta que conmigo poco tenía que hacer, pero aún así parecía que le quedaba un resquicio de esperanza. No sé si es que le ponía que no le estuviera bailando el agua o yo que sé… pero él seguía intentándolo:

  • Madre mía, ni un piropo… algo. Pero yo no me doy por vencido.
  • Jajajajaja, lo curioso es que lo sigas intentando, la verdad.
  • Es que tu callas más de lo que dices, yo lo noto.

Jajajajajajajaja… No, no espera, que esto es ataque de risa de verdad: PUAJAKAJAKJAKJAKA. De verdad, me encantaría tener esa seguridad en mi misma. No, no me encantaría, la necesito.

El caso es que me dio curiosidad saber qué pensaba él que yo pensaba mientras le vacilaba y le pregunté que qué era eso que se suponía que me estaba callando:

  • Yo creo que te gusto o por lo menos, te atraigo. ¿Es mentira?
  • Lo que no es mentira es que tienes una imaginación que ya la quisiera yo para mi… 
  • No veas, llegados a este punto no sé ya por dónde me vas  a salir.
  • Pues hijo, llevo una línea de respuestas bastante recta, a estas alturas deberías intuir al menos el camino por el que estoy tirando…

De perdidos al río… Se tiró de lleno al fango:

  • Entonces… ¿no quieres que nos conozcamos mejor?

Y llegados a este punto decidí dejar a un lado cualquier tipo de metáfora/ironía y terminar ya con el asunto:

  • ¿Con conocernos mejor te refieres a echar un polvo? Que la respuesta va a ser la misma de una forma o de otra…
  • A ver, es que me caes bien, me río contigo… 
  • ¿Quieres echar un polvo?
  • Pues mira si, me gustaría echar un polvo contigo la verdad…
  • ¿Y a tu mujer no le puede molestar que quieras echar un polvo con una vecina?
  • Bueno, es que esto es la primera vez que me pasa, me ha atraído mucho tu forma de ser y eso me ha despertado otra cosa…

PUAJAJAJKAJAKAJAKJAKAKJAKAJJAJAJAJA. No puedo con mi vida, de verdad… en fin… Que después de decirle claramente que no, me llamó calientapollas. Yo obviamente lo eliminé de mis contactos, no sin antes recordarle que conocía a su mujer, a su cuñada… Y cada vez que lo veo con su mujer/mi vecina hago el amago de acercarme, “pa” que se le pongan un poquito los huevos de corbata…

Fdo: Santi P.