Empiezo a escribir este texto teniendo de fondo la película Encanto por enésima vez. Os puedo asegurar que, entre las veces que quisieron verla mis hijos cuando salió y los dos millones de veces que la quiso ver mi hija, no hay un solo detalle de esta película que no me sepa de memoria. Sin embargo, tras tres o cuatro meses de descanso, aquí está de nuevo.
No me juzguéis si de vez en cuando me pongo a cantar “No se habla de Bruno no no no…” Porque las personas adultas no somos inmunes a las notas adictivas de Disney. Y es que al final todos sucumbimos a los encantos de las canciones pegadizas y las frases rimadas.

El caso es que en mi casa hace años que las películas no se ven una o dos veces, se ven varias veces al día durante meses hasta que caen al olvido de un día para otro y traen un nuevo sonido de fondo para mis tareas diarias.
Los últimos textos escritos tenían la banda sonora de las Huntrix y los Saja Boys, en el último mes, las absurdas canciones de la película del lagarto Leo, que se me hizo bastante gracioso.
Lo mejor de todo es que, como sé que la voy a tener que ver 100 veces, nunca le presto atención completa de principio. Estoy aquí, al lado de la tele, supervisando que no haya nada inapropiado, pero sin prestar atención a la trama. Y así, cuando llevamos 15 días o así de bucle, puedo decidir si me gusta o no, porque he ido viendo escenas sueltas de a poco, hasta completar el film completo.

Este es mi truco, cada familia tendrá el suyo… Porque al final esto es algo que nos pasa a todas las familias con peques en casa.
Y no tan peques. Debo decir que hay una lista de pelis que yo repito dos o tres veces al año mínimo desde hace años. Pero en ellos es algo mucho más obsesivo y natural.
¿Sabes eso de que hasta la segunda vez no te diste cuenta de X detalles de la película que tanto te gustó? Pues a ellos les pasa algo similar. No sé si os habéis fijado que muchas veces la primera vez que ven algo a lo mejor no les gusta y luego lo ven mil veces más. Es porque la tensión de no saber lo que va a pasar es demasiado alta como para prestar atención a los detalles.
Aquí te dejamos ropa chula para niños online al mejor precio.
Poder ver algo que ya saben cómo será les da seguridad, les aporta estabilidad, y a veces, en momentos de agobios o de cambios, esas repeticiones en la tele se agudizan, precisamente por esto. No es que esa peli sea una obra maestra, es que esa peli ahora mismo, les aporta paz, seguridad, tranquilidad…

Las emociones que despierta el cine según la trama son una cosa, pero esas emociones, esas sensaciones de “estar en casa” que aporta una peli que has visto 100 veces es difícil de sustituir.
Este texto surge de una conversación entre madres en la que compartíamos qué veían nuestros peques y cuantas veces podía ver el mismo capítulo de la Patrulla Canina la hija de una, la película de los Vengadores la hija mayor de otra… Y es que es algo muy común, aunque cuando nos vemos en medio de una de esas etapas y la peli o serie en cuestión es un bodrio, nos parece que estamos solas en ese universo de canciones y frases repetidas un millón de veces.
No estás sola. Y recuerda “No se habla de Bruno no no no…”
Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.
Si tienes una historia interesante y quieres que Luna Purple te la ponga bonita, mándala a [email protected] o a [email protected]