Hace poco comencé a hablar con un poco más de confianza con una chica con la que coincido en el gimnasio. Hace meses que tenemos charlas intrascendentes durante los descansos, pero desde hace poco hemos profundizado un poco más en nuestras vidas y nuestras historias personales.
Ella es un poco más mayor que yo, fue madre joven y su única hija es una adolescente de 17 años recién cumplidos. Ella está muy nerviosa por las cosas que su hija le cuenta y por las que imagina que no le cuenta. Dice que siempre ha intentado cuidar su autoestima, inculcarle valores de igualdad, empatía… Pero ya hace un tiempo que la ve perdida y no sabe qué hacer.

Primero empezó a hacer comentarios despectivos hacia el trabajo de su madre (es limpiadora) hablando de ella y su trabajo como algo de lo que avergonzarse. Después se empezó a dar cuenta de que solo salía con su novio, pues si eran pareja ella no debía seguir haciendo su vida de soltera para que él no desconfiase, pues “una mujer de valor” no sale a “zorrear” por ahí sin él.
Ella estaba totalmente espantada, pues su padre y ella habían criado a su hija entre los dos en corresponsabilidad, predicando con el ejemplo. Su marido trabajaba de obrero y ella de limpiadora. Para la niña eran trabajos de mierda, pero lo cierto es que tienen unas condiciones laborales envidiables para sus respectivos sectores y unos sueldos decentes con los que sacar adelante a su hija y pagar una hipoteca sin grandes restricciones.
Sin embargo, su hija no aprecia en absoluto el esfuerzo que ellos hacen por darle una vida lo más cómoda posible, que no pase necesidades, aunque me recalcó mucho que nunca la consintieron demasiado, pues tampoco creen que darle a una adolescente todo lo que pide sea una buena idea.
No sé si me engañará o no, pero me parece una tía sincera y no tendría porqué engañarme, pues yo solo soy una persona casi desconocida con la que decide desahogarse. Pero hace poco le conté que escribo artículos aquí y me pidió que contase su historia porque cree que deberíamos de ser más conscientes de lo que está pasando con la nueva generación que está a punto de llegar a la edad adulta.

Ella dice que su hija siempre fue una niña normal, pero al llegar a la adolescencia, al empezar a salir con sus amigos y a intercambiar opiniones con sus iguales, notó un cambio bastante alucinante. Claramente las criaturas, al llegar a cierta edad dan un cambio bastante drástico en su comportamiento y su mentalidad, pero no esperaba que la rebelión de las nuevas generaciones consistiese en retroceder décadas en evolución social y derechos y libertades para las mujeres.
Dice que todas sus amigas llevan ya años usando productos de belleza de alta gama para el cuidado de su piel, que puede estar genial, pero resulta un tanto absurdo ver a niñas de 15 años usando antiarrugas y preocupadas por la cantidad de colágeno que llevan esta o la otra crema.
Su hija cumplió 17 el mes pasado y no quiso celebrar su cumpleaños con sus amigas como siempre, sino hacer una quedada en casa con ellas y luego salir con su novio. “¿Pero ¿cómo voy a salir con ellas a celebrar la vida, si mi vida es él?”. Enfrentarse a ella y darle su opinión solamente la alejaría y haría que se sintiese incomprendida y con necesidad de apartarse de su madre, así que ella la escucha y va dejando caer que quizá a sus amigas también les apetecería pasar tiempo con ella… Pero nunca surte efecto.
Cuando sus amigas le regalaron aquel set de maquillaje ella dijo “Tened por seguro que como regalo para el año que viene NECESITO pedirles a mis padres una consulta con X clínica para empezar ya con el ácido. No voy a esperar a que se me llene la cara de arrugas para tomar medidas”.

Ella no estaba dispuesta a permitir aquello, pero tampoco sabe cómo podrá negárselo. Es decir, ella sabe que no se lo va a pagar, pero aquello de “mientras vivas bajo mi techo” ha quedado bastante obsoleto y sabe que ella conseguirá el dinero como sea si realmente sigue con esa idea. La escuchó decir que sabe que su novio jamás estaría con una mujer que parecía estar a punto de llegar “al muro” (las mujeres en el muro, según los influencers que están compartiendo estas cosas, son esas solteras que cumplen 30 años y según ellos no son ya una opción por su edad, porque están “usadas” o porque no son de “alto valor”). Ella debía ser una chica acorde con el hombre que la llevaba (como si fuera un bolso) y debía ofrecerle lo mejor.
Nunca creí que esto pudiera pasar y menos aun que fuera tan pronto, mientras “las del muro” seguimos peleando por avanzar en derechos y en prejuicios sociales, una parte de las nuevas generaciones viene tirando hacia atrás. Esto sí que no me lo esperaba, la verdad.
Escrito por Luna Purple, basado en una historia real.
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