Me encanta cuando el universo te dice que deberías seguir donde estás y olvidarte de hacer castings para el Circo del Sol, porque lo de probar una postura sexual nueva está claro que no va conmigo.

A ver, no es que nunca las haya probado, es decir, ¿quién de nosotras no ha tenido ese momento con su pareja en donde todo es salvaje y apasionado y probáis distintas posturas? pues eso, yo también. Y hay veces que me han dado más placer y otras que menos, pero en esta ocasión, me quedé una semana sin poder andar ¡y eso que no usamos ningún juguete!

Contando esto espero no ser la única mongola a la que le pasan situaciones así la verdad. Todo ocurrió hace unas semanas cuando, en plena euforia con mi pareja, decidió probar una postura que habíamos visto hacía poco llamada “el equilibrio” (su nombre lo indica todo).

Se trata de tumbarte boca arriba, tu pareja coge tus tobillos y los pone en sus hombros, así en realidad, casi todo el ritmo lo lleva esa persona, mientras tú prácticamente estás echada. Una postura bastante gustosa y cómoda.

Lo malo es que lo hicimos encima de la mesa, creyendo por listos, que no habría diferencia, y cuando quise bajarme, no calculé bien y al intentar apoyar mis pies en el suelo, pensé que estaría más cerca y coloqué mal el tobillo. Me hice bastante daño, por un momento pensé que me lo habría doblado o algo parecido.

Imaginaros la situación: los dos desnudos y yo gritando y saltando a la pata coja con las tetas botando diciendo “ay ay ay”. Cuando vimos que no estaba roto o dislocado nos descojonamos los dos de risa tras ver que todo fue por una postura sexual. Pero sí que me seguía doliendo, y supuse que era de apoyar mal el pie. De hecho, no pudimos continuar porque sentía una molestia y un pinchazo fuerte en el gemelo.

Empezaron a pasar las horas y más y más fuerte se hacía el dolor. No era un dolor de un hueso roto ni de algo grave, pero sí que sentía algo muy punzante. Fui al médico esa misma noche y me comentaron que me rompí el ligamento del gemelo al apoyarme mal en el suelo. Al parecer es algo muy común en los deportistas que no estiran bien los músculos antes del entrenamiento.

Según los médicos, duele mucho y poco se puede hacer salvo reposo absoluto, nada de mover la pierna y esperar a que se cure sola.

Es decir, el universo me está diciendo que si quiero hacer posturas nuevas, antes debo asegurarme de que estoy en forma, del espacio a mi alrededor y de cómo podría acabar la situación. Maravilloso. Vamos, lo que hace todo el mundo cuando está en plena faena, pensar y estar en calma (nótese la ironía).