El otro día fuimos al cine a ver la película de «la hija del rey», la escogimos porque es una película de época en el palacio de Versalles y a Marc le encanta todo lo relacionado con palacios, castillos y ropa de época.

Cuando entramos en la sala ya intuíamos que habíamos escogido mal, no había absolutamente nadie en la sala. Aún así, le quisimos dar el intento y vimos la mitad de la película mientras comíamos palomitas, pero era muy mala.

Se me cayó una palomita en el escote y él se acercó y la cogió con la boca. 

Le reñí en tono burlón y entonces fue él quien me tiró otra palomita en el canalillo y la cogió con la boca, subiendo con su lengua hasta llegar a mi cuello. Me mordisqueó un poquito la oreja y la sopló, noté un pequeño escalofrío, poniéndome la piel de gallina.

Nos besamos suavemente, sin prisas pero con muchas ganas. Por jugar un poco, le toqué la entrepierna y lo noté muy animado, sin duda le estaba dando morbo la situación. Bajó un poco los tirantes de mi vestido dejando un pezón a la vista, se agachó y lo lamió mientras me bajaba el otro lado del vestido y hacía lo mismo con el otro pezón.

Sus manos bajaron por mi torso suavemente hasta llegar al final del vestido y subieron recorriendo mis piernas hasta llegar a mi ropa interior. Apartó lentamente el tanga, para hacerme sufrir un poco e introdujo uno de sus dedos mientras su lengua como podía por el espacio que teníamos humedecía mi clítoris.

Estaba muy excitada y necesitaba notarle, se sentó y me agaché para bajarle el pantalón. La tenía durísima y eso me ponía aún más, tenía ganas de cabalgarle y sentir la adrenalina del «¿y si nos pillan?» 

La humedecí con mi lengua haciéndole jadear mientras subía y bajaba con mi boca, parándome para succionar su glande. Me giré y me apoyé en el asiento de delante dejándole todo mi trasero a su vista y disposición.

Se recostó un poco y con sus dedos apartó a un lado el tanga. Me senté encima de él y entró sin casi ayuda, era una situación de lo más morbosa y yo estaba gozándolo. Fui subiendo y bajando y notando cada centímetro de su polla dentro de mí.

  – ¿Salimos de los asientos y follamos en el pasillo central?- Dijo en tono de lo más picaron. 

  – ¿Y si nos ven? ¡Ahí estamos a plena vista Marc!

  – Pues más morbo, ¡Qué disfruten de las vistas!

Me cogió de la mano acercándome al pasillo central. Nos besamos y bajé para disfrutar un poco más de su polla en mi boca. La sacó y me dio golpecitos con ella en la cara mientras sonreía, joder, ¡qué sonrisa más bonita tenía!

Me puse a cuatro patas y me follo bien duro, le daba mucho morbo que nos pudieran estar viendo y estaba dándolo todo, tanto que en pocos minutos me dejé llevar y me corrí.

Me cogió del pelo y me cabalgó bien duro mientras con la otra mano pellizcaba mis pezones y amasaba mis tetas. Pude notar incluso como su polla se hinchaba más y como me llenaba de todo su amor.

Me limpié un poco como pude con unas toallitas que tenía en el bolso y seguimos viendo la mierda de película comiendo palomitas.

No sé si nos vieron, pero nos encantó y me declaro fan de las películas malas, ¡Ojalá tengamos la misma suerte la próxima vez!

Oaipa

Lee aquí otros relatos eróticos