Pillé a mi pareja viendo nopor en el salón y me puso tanto que me uní a la acción.

 
El nopor es un tema tabú para muchas mujeres, pero si ya se trata de una chica que le guste el nopor o que tolere que su pareja sea consumidora del nopor, aún más tabú es, y la realidad es que muchas personas independientemente del género ven nopor alguna vez.


Para mí no es un tema tabú, no es algo que hubiéramos hablado mi pareja y yo, pero no era algo que me importara que viera, es más lo daba por hecho. El otro día, mi pareja estaba viendo una película de Marvel y como no me gustaba nada, me fui a la habitación para ver una serie. Al final no encontré nada que me apeteciera ver, así que salí para sentarme con él, aunque fuera para mirar el móvil.

La sorpresa fue que cuando salí lo pillé con las manos en la masa, y nunca mejor dicho, viendo nopor. Me quedé en un lado sin que se diera cuenta que había salido de la habitación y observé a ver qué tipo de porno estaba viendo. Estaba viendo porno de sumisión, como un chico dominaba a la chica, la ataba y se la follaba cogiéndola del cuello. Sin duda era una práctica que le ponía, ya que estaba masturbándose. Solo de pensar que le daba morbo ese tipo de práctica, me puso a mil.

Entré al comedor y me lo quedé mirando viendo nopor, se puso nervioso y se la escondió yendo a pedirme perdón.

– Lo siento, no es lo que parece, yo…- Dijo preocupado.

Shhh, no quiero que me pidas perdón, quiero que me folles como lo hacían en el vídeo. – Dije tapándole la boca. 

Se quedó sorprendido, no se esperaba mi reacción. 

Me acerqué y le bajé los pantalones, aún la tenía dura y yo no pensaba desaprovecharla. Sin dejarme casi ni pensar, me cogió en brazos y me empotró contra la pared, se la humedeció y me la metió de una embestida que casi me deja sin aliento.

Me besó y mordisqueó un poco el cuello y al notar su respiración entrecortada me ponía más a tono. Me tiró sobre el sofá, cogió un pañuelo de tela que teníamos por allí y me ató los brazos, dejándolos en alto mientras me comía las tetas y me penetraba profundamente.


Sin dejar de mirarnos, me pidió que dejara las manos en alto atadas y sus embestidas pasaron a ser más bruscas, más duras e intensas. Me cogió del cuello con cuidado de no ahogarme, pero haciéndome sentir completamente dominada por él.

Lo sentí disfrutar como nunca, estaba gozando con mi cuerpo a su merced y eso me puso muy burra, tanto que en pocos minutos me dejé llevar y me corrí.

– Buff, estoy a punto de correrme, te voy a llenar esa boquita que tienes, ¿te parece? – Dijo mordiéndose el labio. 

Asentí con la cabeza, sonrió y se acercó, me golpeó la cara con la polla y después me la metió, jugueteando con ella en mi boca hasta correrse y llenarme de su placer.


Nos encantó la experiencia y la repetiremos, no obstante, para todo aquel que lo lea, esto siempre debe ser consentido por ambas partes y no deja de ser un juego de dominación entre dos personas que lo consienten, unas veces será él quien tome el rol de amo y otras veces yo. 

Quiero recordar que no todo lo que veis en el porno es real, que un no siempre es un no, y si no veis cómoda a la otra persona, frenar y preguntar, el sexo siempre tiene que ser 100% consentido y disfrutado por ambas partes, que no se os olvide. 

Oaipa